El BigoBlog

28

de
Febrero

¡Insóooooolitoooo!

Ya saben en todo el Universo que a mí el Episodio III  me importa un soberano ewok. Pero revisando las nominaciones, no se puede creer que a esa película le hayan dado solamente la nominación a Mejor Maquillaje. Algo absurdo, porque en rubros técnicos tiene más de un mérito. Sólo el villano Grievous merece un premio. Pero el absurdo sin fin de estos premios da para escribir horas. No las tengo, pero digamos: más allá de las injusticias del Oscar -ya hablamos, se puede ver este video además-, podríamos decir que…

…se olvidaron de nominar King Kong a Mejor guión original.

 

…ignoraron a Sin City como Mejor documental.

 

…dejaron de lado En sus zapatos para la categoría Mejor actor.

 

…no nominaron Johnny y June por Efectos de sonido (¿qué se creen que es Joaquin Phoenix imitando a Johnny Cash?)

 

 

…ningunearon Secreto en la montaña en Efectos especiales (las escenas de amor se filmaron sobre pantalla verde, cada actor con un maniquí de trapo y luego sobreimpreso: no querían que los tomaran por verdaderos homosexuales y no les dieran más papeles en films de acción a lo macho).

 

…tuvieron el descaro de dejar para nunca como Mejor documental Amando a Maradona. ¡Aguante el 10!

 

…¿Por qué no nominar al Escarabajo Herbie como Mejor actor? ¿Y a los senos reducidos digitalmente de Lindsay Lohan como Mejor efecto especial?

 

…y, por supuesto, dieron la espalda a ese gran director, Rob Marshall, responsable de Memorias de una Geisha.

 

 

 (De aquí a Terra)

24

de
Febrero

La mejor de todas

Hay una categoría de estos Oscar que tiene verdadera justicia: la de Mejor film animado. Las tres nominadas son El Cadáver de la Novia, Wallace y Gromit-La batalla de los vegetales y El increíble castillo vagabundo. Es decir, el top of the pops de la animación mundial hoy: Tim Burton (muchos no lo saben, pero empezó como artista de la animación), los ingleses de Aardman con el innovador Nick Park a la cabeza, y el genio japonés Hayao Miyazaki, papá de esa nena llamada Chihiro. De los tres, el único que nunca ganó un premio es (¡Y si esto no es una prueba de injusticia, no sé qué es una prueba entonces!) Tim Burton. Park y Aardman ganaron tres Oscar por los cortos animados de Wallace y Gromit; Miyazaki, el Oscar al largometraje por Chihiro. Pero es increíble que, hasta el día de hoy, Tim Burton -sin dudas uno de los autores más importantes de los últimos 20 años- haya quedado zapatero.

 

Bueno, pero se sabe que la fantasía es metáfora y que aparentemente, para ser miembro de la Academia de Hollywood, hay que ser un negado para la poesía. El cine, como cualquier arte, es también poesía, y la animación bien hecha es un arte poético más que importante: después de todo, ahí, adelante de la cámara, hay lo que el artista dibuja o esculpe, no "la realidad". Si no hay imaginación y vuelo, no hay animación.

 

Los Oscar de largo animado, que tienen menos de un lustro de creados, son votados por especialistas, realizadores y técnicos de la especialidad, que son necesariamente imaginativos y poetas. Así que suele ser, de todas las nominaciones "grandes" y junto a la de corto animado, la que mejor refleja un criterio de calidad y de creación cinematográfica.

 

Por eso es que los directores son realmente importantes y, si se pasa revista a los ganadores, nos damos cuenta de que son mucho menos discutibles que en cualquier otra categoría: Shrek, El viaje de Chihiro, Buscando a Nemo, Los Increíbles. Y, para más curiosidad, nunca ganó una película de Disney. Así que, además, es la categoría más justa.

 

(De aquí a Terra)

21

de
Febrero

Las películas que se vienen

Bueno, no. Basta. Me cansé. Lo último que podía pasar. ¿Leyeron los diarios? Resulta que el realizador nominado al Oscar Ang Lee está en tratativas para llevar a la pantalla la historia de la gran cantante inglesa Dusty Springfield. La señora, que murió en 1996, era bisexual declarada, aunque todos los datos indican que en realidad sólo tuvo relaciones con mujeres. ¿A qué no saben de qué va la película? Charlize Theron, esa chica linda que ganó un Oscar por afearse en Monster (dejémosnos de piedades vanas) será la cantante, y Kate Moss, conocida en ciertos círculos como "la mano blanca" -lo que es cuestión personal y nada más, por otro lado- será una amante que la llevó a la ruina. O sea….¡¡¡Brokeback Springfield!!! Yo espero que no sea cierto porque si no, las películas que vienen serán…

 

 Secreto en la montaña de las luces, de Steven Spielberg

 

Richard Dreyfuss vuelve de vivir 30 años con los extraterrestres que lo llevaron en Encuentros Cercanos. Y recuerda  con lágrimas en los ojos por qué se los llamaba "del tercer tipo". Todo termina bien: monta una sociedad con Tom Hanks, que puso un corralón de materiales en el aeropuerto de San Francisco.

 

 Brokeback Neck, de Clint Eastwood

 

Hillary Swank es una boxeadora que queda parapléjica después de que le rompen el cuello con una silla de montar. Charlize Theron, vestida de entrenador avejentado, la trata con dulzura, mata señores a garrotazos y le lleva el dinero a Hillary para comprarle una silla de ruedas.

 

 

007-El espía que me sacó el frío, de Martin Campbell

 

Bond, cansado de cruzarse con señoritas audaces, promiscuas, atractivas y peligrosas, le declara su amor al Príncipe Carlos. Éste acepta y Camilla Parker Bowles pasa a dirigir el Servicio Secreto.

 

El Beso del Hombre Araña, de Sam Raimi y Ang Lee

 

Peter Parker sigue un poco confundido y conoce al Increíble Hulk. Acción al por mayor.

 

Oscar Wilde, de Richard Attenborough

 

Centrado en el juicio que destruyó al escritor y desnudó sus amoríos con un aristócrata, Attenborough -el hombre que nos trajo Ghandi y Chaplin- demuestra que Wilde en realidad era una mujer que se hizo pasar por hombre para desafiar las convenciones de la era victoriana.

 

Todos los films serán aptos para todo público, no ofenderán a ninguna minoría, serán nominados al Oscar y el premio a Mejor actor se lo llevará Charlize Theron, pero por su personificación de Oscar Wilde. A Spielberg lo van a ningunear, claro.

 

 

 

(De aquí a Terra)

20

de
Febrero

Lecciones de democracia

Como cualquier elección, el Oscar es sospechoso de parcialidad. Pero poca gente sabe cómo se votan los ganadores. La cosa es sencilla: la Academia se divide en ramas, una por actividad. Los actores votan a los actores, los directores a los directores, los maquilladores a los maquilladores y así. Finalmente, todos los miembros votan Mejor Película, que en realidad es un premio -injustísimo- para el productor. Eso es todo.

Lo sospechoso es que en el universo mediatizado -inmediatizado, digamos- de los Estados Unidos falta memoria. Los que creen que su film puede ganar algún premio lo estrenan a fin de año (por eso aparecen todos los nominados "juntos" en pocas semanas, con mínimas excepciones). Y después vienen los críticos estadounidenses. Quizá sepan que la mayoría de los críticos de ese país simplemente se dedican a prever si una película va a "gustar" (en taquilla) o no. Y con esos datos, la gente vota, más o menos todos lo mismo. Es casi imposible, hoy, llevarse sorpresas.

 

Y después vienen…¡Las campañas! Entren a las secciones de cine de los principales diarios estadounidenses. Van a ver banners y plaquitas que dicen "For you consideration" con el nombre de alguna película. Los estudios gastan millones en proselitismo estético. ¿No se supone que los votantes deberían calificar algo tan personal y emotivo como la vibración artística de una película? No, mi viejo: there´s no bussiness like show bussiness, con acento en bussiness.

 

Por eso es que va a ganar de cabeza Secreto en la montaña, aunque Buenas noches y buena suerte sea de lejos la mejor película de las cinco candidatas, y aunque Munich se merezca también el premio. Esto es una verdadera lección de democracia, donde el que más votos junta se lleva la estatuita. ¿Lección de cine? Ni hablar… El cine es cosa de artistas y aquí hablamos de negocio y periodismo.

(De aquí a Terra)

 

 

17

de
Febrero

Vive la France! (o no, ¡oh, no!)

Después del éxito del Oscar, todos los países quieren tener su premio "académico". Los españoles tienen el Goya y los franceses tienen el César (pronunciese "césarggggg"). Pero hay sutiles diferencias con el tío Oscar, ¡Claro que sí! Vean, si no…

 

En el Oscar:

Las estrellas aplauden, sonríen, festejan hasta el peor de los chistes y parecen los Campanelli.

 

En los César:

Los actores (Comédie Française, ojo al piojo) apenas aplauden, ponen cara de "soy tan serio que nada me causa gracia y esto es ridículo" y parecen el clan Manson.

 

En los Oscar:

Entregan una linda estatuilla con un señor que parece agarrado a una espada.

 

En los César:

Entregan un prisma rectangular y dorado que parece un monolito desprolijo dedicado a los accidentes en la Ruta 2.

 

En los Oscar:

Le dan un premio a la carrera, cada tanto, a un extranjero al que aplauden y felicitan por considerarlo mejor que ellos.

 

En los César:

Le dan un premio solemne a un estadounidense que consideran maestro formal del arte cinematográfico, "a pesar" de trabajar en Hollywood.

 

 

En los Oscar:

Festejan los chistes (menos Sean Penn, que pone cara de asco)

 

En los César:

Imitan a Sean Penn en los Oscar.

 

En los Oscar:

Van franceses en busca de contratos.

 

En los César:

Van estadounidenses en busca de souvenirs.

 

En los Oscar:

Las estrellas femeninas usan vestidos espantosos de diseñadores en busca de fama y dinero.

 

En los César:

Las estrellas femeninas usan vestidos espantosos de diseñadores con fama y dinero: en su caso es haute couture.

 

En los Oscar:

Jack Nicholson se sienta en primera fila, se ríe todo el tiempo y le hace señas graciosas a los ganadores.

 

En los César:

El ministro de Cultura se sienta en primera fila, pone cara de amargado y le hace señas inquietantes a sus guardaespaldas.

 

En los Oscar:

Los ganadores agradecen a elencos, productores, academia y familia.

 

En los César:

Los ganadores dicen "merci" con cara de "me lo merezco" y a lo sumo le agradecen a Molière o a algún escritor poco conocido del siglo XVIII.

 

En los Oscar:

Las canciones son espantosas.

 

En los César:

Ni siquiera hay canciones.

 

En el Oscar:

Los presentadores hacen un monólogo de actualidad y cine y todos disfrutan.

 

En los César:

Los presentadores hacen un mitín en el escenario y le pegan duro al Ministro de Cultura por subsidios y esas cosas.

 

En los Oscar:

La gente llega en limousines.

 

En los César:

Les queman los taxis.

 

(de aquí a Terra)

 

14

de
Febrero

Diez razones para odiar el Oscar

10-La ceremonia es tan larga que, para cuando llega el Oscar a Mejor Película, no nos importa si lo gana Bañeros II, la Playa Loca.

 

9-Si hay subtítulos, se quedan en cosas como "el premiommm…estemm…ja ja"; si hay traductor simultáneo, es malo, se superpone a la voz original y uno no sabe de qué corno se ríen las estrellas.

 

8-Las canciones son espantosas.

 

7-Las coreografías de Debbie Allen (la profesora de Fama) le hacen a la danza, la música y el cuerpo humano lo mismo que los aviones a las Torres Gemelas.

 

6-Las chicas más lindas se visten horrible. Y las otras también.

 

 

5-Sean Penn se enoja.

 

4-Los presentadores leen mal y se nota que a) ya están tomando desde temprano y b) se quieren rajar a un party lo antes posible.

 

3-Los textos que presentan las películas son cursis y abundan en el horrible término "touching".

 

2-Los ganadores saludan hasta al cuidador del perro del tío del sobrino del vecino del dueño de la empresa de limousines que tiene canje con la peinadora del estudio.

 

1-Para pasarla de nuevo así de mal hay que esperar un año.

 

(De aquí a Terra)

 

13

de
Febrero

Un hombre honesto

Hay una costumbre en Hollywood cerca de los Oscar: los nominados (aunque sepan que van a perder) dicen tenerse "confianza" o lanzar la famosa frase "ya con que me nominen es un honor". La Historia no recuerda a los perdedores -a veces ni a los ganadores…¿Quién vio el éxito de 1968 Oliver!, ganador del Oscar a la Mejor Película?-, pero George Clooney, señor que tiene cara de importarle un pepino lo que el Universo opine, parece que va a romper la regla.

En una entrevista, consultado sobre sus posibilidades respecto de ganar algo con Buenas noches y buena suerte, el film por el que está nominado como director y para Mejor película, dijo, "no vamos a ganar nada: hubo demasiado ruido con Secreto en la Montaña". Más allá de las virtudes y los defectos de la película, que este señor con altísimo perfil diga "má’ sí, si ganamos va a ser de casualidad" en el exitista universo estadounidense, lo hace acreedor a un premio. Proponemos crear el "George de Oro" a la declaración más honesta en ese nido de dulces hipócritas.

(De aquí a Terra)

12

de
Febrero

¡Oscar a Midachi ya…!

Vi Capote. Ya viene, no se impacienten: la estrenan en un par de semanas y garantizo ditirambos en varios diarios del país, no en todos. Mi bola de cristal dice que va a ganar con toda seguridad el Oscar a mejor actor para el protagonista -y productor de la película- Phillip Seymour Hoffman. ¿Saben por qué? Fácil: porque imita a la per-fec-ción a Truman Capote. Y a los Oscar el "actor Kalkito" los vuelve locos.

Ahora bien: imitar es fácil. Cualquier chico de jardín, cuando quere "actuar", imita. Lo mismo hace cualquiera de nosotros cuando repite el diálogo que tuvo con alguien, y no cuesta demasiado convencer a otro que uno es otro. Lo mismo pasa cuando se hace de tullido, ciego, sordo, mudo, deficiente mental, e incluso enfermo de cánces: un poco de maquillaje, un par de tics y a esperar en casa que llegue la nominación. Lo que Hoffman hace en Capote es lo mismo que Dady Brieva cuando se disfraza de algún estrelloide nacional y canta con peluca: la única diferencia es que Capote es "serio" y Su Giménez, no. O que una es una imitación "solemne y respetuosa" y la otra busca risa. Es más: no me gusta nada Midachi, pero aseguro que los santafesinos se esfuerzan un poco más para sacarle lo gracioso a los imitados. En estas películas de "biografías", todo pasa por copiar gestos y nada más. Por eso, y después del oprobio de Ray el año pasado, es que pido que Midachi se reuna, se mude a California y protagonice una biografía de Los Tres Chiflados, así volvemos a festejar emocionadísimos -y con música de Santaolalla- una nueva mención para el cine nacional. ¿Quién va a notar la diferencia?

10

de
Febrero

Secreto en la lomita

¿Vieron Secreto en la montaña? (¡Qué título! Si de secreto el "secreto" no tiene nada desde hace meses…). Bien, bien…¿Alguien se asusta? Sí, son cowboys y son homosexuales, pero…¿No es un poquito tibia la película? Da la impresión de que, de tanto "cuidarse" para no ofender a nadie, los dos protagonistas apenas son un par de muchachos que, de tanto en tanto, se tiran una canita al aire, en lugar de dos personas que viven una pasión que la sociedad les prohíbe.

¿No les pasa que salen diciendo "está bien" porque tooooooda la prensa dice que está bien, pero que, en el fondo, no les importa mucho? A mí me pasa, qué quieren que les diga. La vi dos veces -responsabilidad profesional- y fue como aprobar un exámen de latín de tercer año.

Me causa gracia por otro lado que el tema de que haya personas que se sienten atraídas por otras de su mismo sexo parezca una novedad por este film (imperdible, por lo torpe, la portada de XXIII sobre "Los gauchos gay"). Una cosita más: hay más pasión y más interés humano y más crítica social en un fotograma de Lejos del Paraíso (que no nominaron al Oscar, con lo bella que es) que en la versión extendida de cinco horas posible del film de Ang Lee. (De aquí a Terra)

9

de
Febrero

Ay, qué latinos que somos

Están todos muy contentos porque Santaolalla es candidato al Oscar. Bueno, ¿y qué? En los medios en castellano de la América, se habla del "reconocimiento a los latinos". Yo pensé que los únicos reconocimientos a los latinos fueron con Ben-Hur y Gladiador, pero parece que me equivoco. En realidad quiero protestar no contra los Oscar, sino contra el uso indiscriminado de la palabra "latino", que no designa nada para nosotros. Ni somos nativos del Lacio ni hablamos latín. Somos americanos hispanoparlantes, o americanos a secas, aunque los estadounidenses monopolicen el nombre.

Y el Oscar es un premio estadounidense que, con condescendencia, de tanto en tanto cede estatuillas a quienes no nacieron en la Home of the brave, land of the (cada vez menos) free. Godard dijo que los estadounidenses se llamaban a sí mismos "americanos" porque no tenían ni nombre. Y el premio se llama Oscar porque se parecía al tío de una secretaria; si no, no se llamaría nada. (De aquí a Terra)

 

 

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