31
de
Marzo
Gran Estreno Cristiano
Suspendamos un poco el tema de los Festivales, a lo que vamos a volver sí o sí. La gran noticia cinematográfico-mediática del mes es que el 21 de abril, a las 23,55 por Cinecanal(si le creemos a la revista de Cablevisión), se verá por primera vez en televisión La última tentación de Cristo, esa gran película enormemente cristiana de Martin Scorsese que aquí un par de señores que desconocen el catolicismo hicieron prohibir. Recomiendo calurosamente a los creyentes y no creyentes grabarla y verla o verla nomás. Es sábado a la noche y sí, ya sé, uno quiere ir a bailar. Pero puedo asegurarles que la inversión paga.
La película está ya fue editada -desde hace unos años- en DVD legalmente y se vendió en los quioscos en VHS sin ningún problema. Pero es bueno repasar qué sucedió con el film.
Capítulo I: Carta a los Distribuidores
El film levantó enormes polémicas en todo el mundo. Durante el rodaje, le impidieron a Scorsese filmar en Francia, por ejemplo. Claro que nadie sabía cómo sería el film, por una parte. Por la otra, estaba basado en la novela del escritor griego (y comunista aunque creyente) Nikos Kasantzakis, y no en los Evangelios: es una lectura de la historia y no LA historia (los Evangelios canónicos también son una lectura; por algo hay apócrifos). El film cuenta cómo Jesús tiene dudas de si su misión está inspirada por Dios o el Diablo, y cede a una "última tentación", bajar de la Cruz y vivir una vida normal, casarse, tener hijos, etcétera. Sí, hay escenas de sexo de Jesús "tentado", pero forman parte de la pura imaginación y no son obscenas en absoluto: en el film, al final, Jesús pide a Dios volver a la Cruz y hacer el enorme sacrificio. Lo demás en el film es de un catolicismo feroz como el final (después de todo, lo que contaba era el sacrificio). Y muchos sacerdotes inteligentes que han visto la película se dan cuenta de que es realmente fiel al mensaje cristiano de los Evangelios.
En realidad, no importa si es fiel o no: cualquier película puede decir cualquier cosa y el espectador adulto decidir si la ve o no, si se va del cine o no, etcétera.
Incluso el televisor tiene un dispositivo democrático para elección del espectador llamado "control remoto". Esto es capital al catolicismo: es dogma el Libre Albedrío, por el cual el hombre decide qué hace, si peca o no. Sólo quienes creen que todo es ir a misa todos los días se confunden creyendo que Dios ordena qué ver y qué hacer. Eso no es católico para nada, aunque sí es propio del protestantismo. Curiosamente, el país protestante Estados Unidos no prohibió la película ni en salas ni en televisión.
Lo que pasó en la Argentina en primera instancia fue que los distribuidores -era en 1988- temieron problemas en los cines. Ya se sabe, los patoteros de siempre. Y decidieron no estrenarla. No hubo ninguna medida judicial ni de censura contra la película, sino más bien de autocensura por parte de quienes podían exhibirla. Pero dicen -dicen que es muy cierto- que hubo "cartas" de grupos "religiosos" amenazando con toda clase de represalias violentas a los distribuidores y exhibidores que mostrara La última tentación de Cristo. Puede ser: si no…¿por qué los responsables temerían problemas en los cines?

Capítulo II: El libro de los jueces
Después de años de exhibiciones cuasi clandestinas, cruces a Montevideo para verla como corresponde, circulación de un video truchísimo con subtítulos que ocupaban la mitad de la pantalla y otras delicias para los cinéfilos, Space anunció que iba a pasar la película. Inmediatamente, un grupo desconocido de católicos presentó un recurso de amparo para suspender la exhibición (pobres los ateos, judíos, mahometanos, cristianos tolerantes, órficos y mayoría de gente decente que paga el cable para no sufrir censuras de ningún tipo). Se suspendió. Al poco tiempo, la medida fue recusada y Space iba a pasar la película. Pero a último momento un juez (pobres los que pagamos impuestos para que los jueces se ocupen de estas cosas tan relevantes e inconstitucionales) impidió la exhibición.
Después de un par de años de litigio -y desafuero al juez- ya se podía exhibir. Pero Space decidió no hacerlo… por las dudas.
Capítulo III: El Apocalipsis
La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en 1998, condenó a Chile por la censura a la exhibición de la película en cine y televisión, sentando un precedente más que respetable. Es decir, caramba, tenemos derecho de verla si queremos. En la Argentina, ya se dijo, se editó en DVD y VHS hace un par de años. Pero en cable o en cine (y les aseguro que en cine es un espectáculo extraordinario, al cual La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, le ha robado planos enteros y mucho más) nunca jamás.
Bien, todos aquellos que estén contra la censura y que quieran acercarse a una gran película de un gran director (una película compleja, pero también muy entretenida y apasionada, además de terriblemente católica) tienen la oportunidad de hacerlo. Desde aquí, espero que haya muchísima gente que la vea y la grabe, incluso que la discuta. Dios no inventó la censura. Y, entre nos…¿Cuándo alguien editará Yo te daludo María, de Jean-Luc Godard, que nunca se vio entre nosotros? Un poco de caridad cristiana, caramba.














