El BigoBlog

31

de
Marzo

Gran Estreno Cristiano

Suspendamos un poco el tema de los Festivales, a lo que vamos a volver sí o sí. La gran noticia cinematográfico-mediática del mes es que el 21 de abril, a las 23,55 por Cinecanal(si le creemos a la revista de Cablevisión), se verá por primera vez en televisión La última tentación de Cristo, esa gran película enormemente cristiana de Martin Scorsese que aquí un par de señores que desconocen el catolicismo hicieron prohibir. Recomiendo calurosamente a los creyentes y no creyentes grabarla y verla o verla nomás. Es sábado a la noche y sí, ya sé, uno quiere ir a bailar. Pero puedo asegurarles que la inversión paga.

 

La película está ya fue editada -desde hace unos años- en DVD legalmente y se vendió en los quioscos en VHS sin ningún problema. Pero es bueno repasar qué sucedió con el film.

 

Capítulo I: Carta a los Distribuidores

 

El film levantó enormes polémicas en todo el mundo. Durante el rodaje, le impidieron a Scorsese filmar en Francia, por ejemplo. Claro que nadie sabía cómo sería el film, por una parte. Por la otra, estaba basado en la novela del escritor griego (y comunista aunque creyente) Nikos Kasantzakis, y no en los Evangelios: es una lectura de la historia y no LA historia (los Evangelios canónicos también son una lectura; por algo hay apócrifos). El film cuenta cómo Jesús tiene dudas de si su misión está inspirada por Dios o el Diablo, y cede a una "última tentación", bajar de la Cruz y vivir una vida normal, casarse, tener hijos, etcétera. Sí, hay escenas de sexo de Jesús "tentado", pero forman parte de la pura imaginación y no son obscenas en absoluto: en el film, al final, Jesús pide a Dios volver a la Cruz y hacer el enorme sacrificio. Lo demás en el film es de un catolicismo feroz como el final (después de todo, lo que contaba era el sacrificio). Y muchos sacerdotes inteligentes que han visto la película se dan cuenta de que es realmente fiel al mensaje cristiano de los Evangelios.

 

En realidad, no importa si es fiel o no: cualquier película puede decir cualquier cosa y el espectador adulto decidir si la ve o no, si se va del cine o no, etcétera.

Incluso el televisor tiene un dispositivo democrático para elección del espectador llamado "control remoto". Esto es capital al catolicismo: es dogma el Libre Albedrío, por el cual el hombre decide qué hace, si peca o no. Sólo quienes creen que todo es ir a misa todos los días se confunden creyendo que Dios ordena qué ver y qué hacer. Eso no es católico para nada, aunque sí es propio del protestantismo. Curiosamente, el país protestante Estados Unidos no prohibió la película ni en salas ni en televisión.

 

 

Lo que pasó en la Argentina en primera instancia fue que los distribuidores -era en 1988- temieron problemas en los cines. Ya se sabe, los patoteros de siempre. Y decidieron no estrenarla. No hubo ninguna medida judicial ni de censura contra la película, sino más bien de autocensura por parte de quienes podían exhibirla. Pero dicen -dicen que es muy cierto- que hubo "cartas" de grupos "religiosos" amenazando con toda clase de represalias violentas a los distribuidores y exhibidores que mostrara La última tentación de Cristo. Puede ser: si no…¿por qué los responsables temerían problemas en los cines?

 

 

 

Capítulo II: El libro de los jueces

 

Después de años de exhibiciones cuasi clandestinas, cruces a Montevideo para verla como corresponde, circulación de un video truchísimo con subtítulos que ocupaban la mitad de la pantalla y otras delicias para los cinéfilos, Space anunció que iba a pasar la película. Inmediatamente, un grupo desconocido de católicos presentó un recurso de amparo para suspender la exhibición (pobres los ateos, judíos, mahometanos, cristianos tolerantes, órficos y mayoría de gente decente que paga el cable para no sufrir censuras de ningún tipo). Se suspendió. Al poco tiempo, la medida fue recusada y Space iba a pasar la película. Pero a último momento un juez (pobres los que pagamos impuestos para que los jueces se ocupen de estas cosas tan relevantes e inconstitucionales) impidió la exhibición.

 

Después de un par de años de litigio -y desafuero al juez- ya se podía exhibir. Pero Space decidió no hacerlo… por las dudas.

 

Capítulo III: El Apocalipsis

 

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en 1998, condenó a Chile por la censura a la exhibición de la película en cine y televisión, sentando un precedente más que respetable. Es decir, caramba, tenemos derecho de verla si queremos. En la Argentina, ya se dijo, se editó en DVD y VHS hace un par de años. Pero en cable o en cine (y les aseguro que en cine es un espectáculo extraordinario, al cual La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, le ha robado planos enteros y mucho más) nunca jamás.

 

Bien, todos aquellos que estén contra la censura y que quieran acercarse a una gran película de un gran director (una película compleja, pero también muy entretenida y apasionada, además de terriblemente católica) tienen la oportunidad de hacerlo. Desde aquí, espero que haya muchísima gente que la vea y la grabe, incluso que la discuta. Dios no inventó la censura. Y, entre nos…¿Cuándo alguien editará Yo te daludo María, de Jean-Luc Godard, que nunca se vio entre nosotros? Un poco de caridad cristiana, caramba.

28

de
Marzo

Normas de etiqueta en Mardel y el Bafici

Apagados los fulgores marítimos del Festival de Mar del Plata -menos intenso y más compacto que otros años- nos preparamos ya para el 8° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. O Bafici, que es como lo hemos bautizado, en su segundo año bajo la dirección de Fernando Martín Peña. El año pasado el Festival supo mantener su perfil de búsqueda estética, de rescate de experiencias extremas y de diálogo con el espectador. Esperamos que siga igual.

 

Este año da la impresión -aunque todavía todos son rumores respecto de la programación- de que la "identidad Bafici" va a permanecer. Y, claro, el público será el del Bafici, cómo no. Que no es para nada el mismo que el de Mar del Plata. En el Bafici hay más presencia de estudiantes de cine (por lo menos de escuelas privadas), mientras que en Mar del Plata hay más profesionales y estudiantes de escuelas del interior y del Enerc. La escenografía también es diferente. Si no está habituado a los festivales de cine y quiere comenzar a experimentarlos, aquí proponemos las diferencias entre uno y otro.

 

Moda

 

En Mar del Plata: los hombres con pantalón cremita y chomba clara más pullover atado al cuello. Las mujeres, de jean, camisa clara y saco a tono. Tacos medianos (nunca aguja). Flequillo y accesorios en tonos dorados, sobre todo en el pelo.

 

En Buenos Aires: los hombres, jean sueltos, zapatillas All Stars, remera a rayas o con Jack Skellington, campera de jean; rapados o rastas breves. Las mujeres, jean tiro bajo gastado o vestido retro comprado en feria americana -en ese caso, medias a rayas y sandalias con plataformas de yute-; remera a rayas oscuras o a lunares, cara pálida, flequillo violento, cortado con los dientes.

 

Actitud

 

En Mar del Plata: Es de buen ver agarrar a cualquier persona con credencial y preguntar "Usted que sabe…¿Está bien que me guste esta película?". Y discutir en la puerta del cine, irse antes del final e impedir que se forme una cola decente para sacar entradas.

 

En Buenos Aires: No hablar con nadie. Si está con alguien de otro sexo, levantar la mano como saludando a alguien a un kilómetro y decir "Ahí va Fulano, crítico de El Pericón Nacional" como si fuera un amigo. Pasar tiempo en el Meeting Point con anteojos oscuros. Sacar entradas una semana antes en el Abasto y olvidarse de la Lugones o del Rojas.

 

Menú

 

En Mar del Plata: Café con leche con mediaslunas en la Boston, ravioles fileto y/o milanesa napolitana de Montecatini, café en Havanna -con alfajor incluido-, helado de Gianelli en la peatonal.

 

En Buenos Aires: Lágrima en Bocazzi del Abasto, Big Mac en McDonald del Abasto, tapas de queso en el Meeting Point del Abasto, café en Bocazzi del Abasto. Sushi en todos los eventos para prensa (ojo que son un tetempié más que potable entre film y film y a cualquier hora).

 

Tras el cine

 

En Mar del Plata: Además del Casino del Provincial (donde muchos periodistas y cineastas pierden hasta la dignidad en los tragamonedas y en una discusión por un "quitáme de allí esa tercera docena"), hay fiestas en el Hermitage y la gente se toma sus whiskachos en la barra del hotel, Marlboro en mano. Música: clásicos disco de los ‘70 y ‘80.

 

En Buenos Aires: Además de Million (donde muchos periodistas y cineastas pierden hasta la dignidad entre las pequeñas habitaciones y en una discusión por un "dejá de clavarle la mirada al escote de mi pareja"), hay fiestas en lugares oscuros, con luz negra y gente tomando agua mineral, cerveza y vino tinto, Marlboro en mano. Música: saldos de Creamfields.

 

¡Cine!

 

Y las películas son distintas (no todas, porque algunas van a ambos eventos, por suerte) y a un Festival se va a descubrir lo que uno no puede ver en todo el año. Y eso justifica su existencia.

 

 

21

de
Marzo

Balance con arenas

 

 

 El Festival de Mar del Plata terminó y con él el viaje de egresados anual de una gran cantidad de personas. Hay momentos en los que uno piensa que la vida es un paréntesis entre dos Festivales de Mar del Plata. En realidad no es así, pero pasa algo curioso: cuando uno llega y se instala parece que no se fue, que sólo cambió la habitación de hotel. Cuando uno se va, da la impresión de que no sucedió.

 

Esto sólo para los periodistas, que quede claro. Para los asistentes es otra cosa. Este año, los organizadores tuvieron más de un motivo para estar contentos. Cifra récord de público (casi 150.000 espectadores con tres salas menos que el año pasado; dos de ellas las más grandes), mucha cobertura de la prensa extranjera (una deuda del Festival si realmente quería ser un evento internacional), visitas de primer orden y pocos problemas de programación. Y además la Competencia tenía más de un gran nombre.

 

 

Lo malo, casi como siempre, fueron los premios. Se contaba en los pasillos del Festival la última noche que Miguel Pereira, director artístico, estaba bastante en contra de la decisión de un jurado que decidió darle el galardón mayor a Noticias Lejanas, una película mexicana que era peor que mala: mediocre e intrascendente. Es decir, correcta, bien hecha pero sin ninguna arista, nada que la destaque del resto del cine que se ve todos los días. Se supone que un Festival presenta y premia aquello que propone algo nunca visto, algo extraordinario. No fue el caso, aunque films extraordinarios no faltaron.

 

Contaban en la fiesta de cierre algunas internas del Jurado. En la deliberación final, cuatro de ellos llegaron diciendo "sin ninguna discusión posible, la mejor película del Festival fue Noticias Lejanas", lo que dejó sin margen de negociación al resto. Uno de los jurados trinaba. Por eso en la ceremonia de entrega se advirtió que el premio no se entregaba de manera unánime, sino con dos votos disidentes. Quien decidió fue el presidente del jurado, que por tal cargo tiene doble voto. Los periodistas y críticos nos sentimos realmente sorprendidos de que la enorme carga poética de los films de Werner Herzog (The Wild Blue Yonder) o de Terrence Malick (El Nuevo Mundo), películas que van más allá de lo que el cine acostumbra mostrar y no aptas para adormecidos, se quedaran con las manos vacías. Incluso el premio latinoamericano "ex aequo" para Derecho de familia es muy poco considerando la calidad del film y la creciente fama de Daniel Burman en todo el mundo.

 

 

 

Por suerte el delirio kitsch de la fiesta disolvió los peores temores. Chicas y chicos disfrazados, un stand para hacerse maquillajes fantásticos, mucha comida, mucha bebida y el Provincial puesto como nunca. Había muchísima gente, desde la estrella más encumbrada hasta el último de los colaboradores de prensa. Y el clima era realmente alegre. En medio de las luces estroboscópicas, paseando entre Paul Morrisey y Fabián Bielinsky, uno pensaba en que, después de todo, el Festival de Mar del Plata había encontrado su forma y su lugar, que los premios son lo de menos, que el Mercado tuvo su peso (aunque le quieren dar más) y que los días pasaron volando. A las tres de la mañana, tomando café con colegas, por primera vez se habló realmente de cine. Algo pasa: parece que el "cine de festivales" es un nuevo género. Y la gran duda era por qué, por ejemplo, se llenaron a pleno las tres funciones de Tale of Cinema, del joven maestro coreano Hong Sang-soo, y en Buenos Aires un film como Hierro 3, del veterano maestro coreano Kim Ki-duk, fracasa. ¿Será que sólo nos animamos cuando nos anuncian escasez? ¿O el peso del snobismo es mayor que el amor por el cine? No sabemos: lo que sí sabemos es que vamos a volver el año que viene y que ahora nomás arranca el Bafici. Seguiremos entonces por ese camino.

 

 

18

de
Marzo

Que fantástica, fantástica esta fiesta.

El año pasado, el día anterior a la entrega de los premios, hubo una fiesta que se llamó -pésimamente elegido el nombre- La fiesta de todos. Era más que nada una distensión para la prensa e invitados y se bailó mucho, eso sí.

 

 

Este año sí hubo fiestas casi todos los días, pero la que reunió a la mayor parte del público fue la de Patagonik, que celebraba la presentación en competencia de la coproducción con España Remake. Remake no es una buena película para nada, aunque a algunos les gustó: así que en esa fiesta hubo gente que fue para homenajear al film, gente que fue para cobrarse con saladitos y alcohol la molestia de verla, y otra gente. No faltó nadie, en realidad. Ni yo, claro, arrastrado por un par de colegas.

 

Ya sé: se preguntarán qué tendrá esto que ver con el cine. Les diré que en apariencia nada, pero en el fondo, mucho. Para hacer una película, especiamente en un país donde -con justicia- el Estado interviene ampliamente en la financiación de la actividad, las relaciones públicas son imprescindibles. El problema en todo caso es cuán públicas tienen que ser las relaciones, a juzgar por la cantidad de señoritas de alterne que suelen pasar por los lobbys de algunos hoteles (aunque, seamos justos, muchas no lo son y sólo lo parecen para entablar…¡relaciones públicas!). Pero que haya fiestas de lanzamiento y que la gente concurra genera la mescolanza de ver al productor de Papá se volvió loco charlando con el director de El Aura, lo que puede favorecer la mirada de uno y conseguirle quizá financiación al otro. Hablando se entiende la gente y una copita en cada fiesta, se sabe, estimula y sienta bien.

 

Pero (¿ustedes pensaban que iba a escribir una crónica mundana sin protestas?) esta fiesta fue -digamos- bizarra. Un señor que parecía empleado de Metrovías hacía las veces de disc-jockey, entusiasmadísimo por su seguidilla de éxitos de ayer (no de hoy) y de siempre para la pista. De YMCA a Like a Virgin, de Give me a little respect a I was born to love you, de Saturday Night Fever a Wake me up before you go (la cronología no era el fuerte del pinchadiscos), estaba todo. Era lindo: con un colega que también odia a Terpsícore hacíamos apuestas respecto de cuál sería el tema que vendría. Y acertábamos ambos, maldita sea. Yo me sentía en la última noche de viaje de egresados, incluso los sandwichs de miga, la gaseosa caliente y los pisos de madera parecían elegidos especialmente para causar esa impresión de "dejá vu" barilochense.

 

En el medio, hubo momentos gloriosos: Miguel Pereira bailando Último tren a Londres, por ejemplo (y cantándolo, quizá recordando cuando estudió cine en Inglaterra). Los señores prendiendo habanos en la pista de baile, por ejemplo. Y los personajes en general, todos cantando al dedillo cada canción, de Michael Jackson a Olivia Newton-John.

 

Pero en el medio del vértigo y el humo artificial, se vio también que los asistentes al Festival estaban especialmente contentos. No era para menos: la asistencia de público fue récord y la programación era ajustada y manejable. Todos los días hubo una película interesante para ver, por lo menos, y no eran tantas como para que no se pudiera abarcar lo más importante de la programación. Incluso algo más: hubo mucho público joven, "público Bafici", digamos, compuesto por estudiantes de cine. Y eso permitió que los films encontraran a sus espectadores. Y también hubo, por primera vez en muchos años, una organización de prensa casi sin fallas, así como un daily (el diario del festival, que informa de lo que pasa todos los días y presenta notas) que en vez de priorizar las sociales, la foto de la diva octogenaria, el homenaje de museo y el epígrafe perezoso, presentó notas muy buenas, bien escritas y con bastante buen humor. Esas cosas son el verdadero marco de un Festival de cine, lo que lo rodean y le dan sentido más allá de las películas.

 

De todas maneras, hay cosas que no sabemos si se pueden festejar. Una de ellas, quizá la menos agradable, fue la decisión de no decir los premios antes de la ceremonia, a la manera de Cannes. Para quienes tenemos que trabajar es un incordio. Hay un sistema que se llama "embargo": la información se "libera" antes para que los periodistas puedan escribir sus notas y asistir a la ceremonia de clausura sin apremios, pero con la condición de que los despachos no se hagan públicos hasta cierta hora. Nos consta de que algunos medios sumamente importantes (ya saben a quiénes me refiero) los tienen desde el viernes por la noche, y no necesariamente por la sagacidad de los periodistas para encontrar fuentes hiperfiables, sino porque se dieron "desde adentro" del Festival. Sí, claro: todos somos iguales pero algunos son más iguales que otros.

 

De todas maneras, se rumorea que los premios corresponden a la peor elección posible. Recuerden que hay grandes directores en la Competencia con grandes films (Herzog, Terrence Malick, Kim Ki-duk). Dicen las malas lenguas que a nadie le importó demasiado eso y que se dedicaron a las buenas intenciones. A esta hora, esperamos que no tengan razón. Si no, la fiesta de anoche habrá sido el velatorio más alegre de los úlimos años.

 

 

 

 

 

 

 

16

de
Marzo

And the winner was…

La vida es azar, no hay duda. Uno se convence de que en realidad no hay ningún plan superior ni nada de eso: las cosas pasan y punto. Anoche, justamente por azar, recibí una invitación par la entrega de premios Reel Award. ¿Qué son? Bueno, son los que entrega AC Nielsen en los Estados Unidos a las películas más taquilleras, a los distribuidores más exitosos y a los exhibidores con mejor performance. Es un premio importante y es la primera vez que se entrega fuera del Gran País del Norte. OK, un galardón a -como dijeron en la presentación- los "capitanes de la industria".

 

O sea, yo no tenía nada qué hacer allí, dado que mi credo –ya que está, que quede claro- es que la calidad de una película no es una verdad estadística. El verdadero arte no se mide por la cantidad de gente que acceda a él (voluntariamente, digo: ojalá todo el mundo pudiera querer acceder a lo mejor de cada arte, porque sería bueno para la humanidad en general). Pero está bueno, a veces, acercarse a la parte “negocio” del cine.

 

La reunión fue en el hotel Costa Galana, monumento del menemato. La comida estaba bien, la bebida era abundante, había unos postres muy ricos (de esos que uno no puede pagar salvo ahorro previo y/o hipoteca en los restaurantes de Palermo Hollywood o La Boca Pigalle o Caballito Praga). Y los premios distinguieron al film más recaudador del año (Madagascar) y al film argentino más taquillero del año (Daddy Goes Mad…perdón, Papá se volvió loco…para los que se quejan de las traducciones).

 

Bueno…hablando de Papá. Estuvieron presentes Juan Carlos Mentasti, Luis Alberto Scalella (productores del ¿film?), Lucía Galán (protagonista de la ¿película?) y Rodolfo Ledo (director de la ¿comedia?). Al respecto, lo grave, lo terrible, lo que me chocó realmente, fueron las palabras de Ledo.

 

Ledo dijo que “este premio demuestra que el verdadero crítico es el público”. Es cierto sólo en parte: muchos de los espectadores que vieron la película sólo querían ver a Francella sin cortes comerciales y lo hicieron. Es como decir que El evangelio según San Mateo, de Passolini, es una basura porque la vio poca gente, mientras que Armageddon es genial porque la vio mucha. Los números no dicen nada.

 

Después, Ledo dijo que “Nos critican por hacer una comedia (…) pero en los Oscar la Academia de Hollywood ha premiado por lo menos dos comedias en toda su historia, lo que demuestra la relevancia del género”. Ejem. Bueno. Uno: ¿Cómo se defiende una “industria nacional” hablando constantemente del Oscar? ¿No deberíamos dejar de pensar en eso para legitimar el cine? Dos: de los 78 Oscar a Mejor Película, sólo dos pueden ser consideradas comedias realmente, Sucedió una noche (Frank Capra, 1934) y You can’t take it with you (Frank Capra, 1936). O sea, después del terror (un solo film, El Silencio de los Inocentes, en 1991) el género menos premiado de todos. Como argumento era endeble y demostró lo poco que sabe de cine Ledo, hombre de la televisión.

 

Y lo más gracioso es que nadie lo criticó por hacer una comedia, sino por hacer una mala película. Al final, el productor del film agradeció al “pueblo argentino” por apoyar una película que los críticos despreciaron. En un costado, charlaba con un colega al respecto y sacamos algunas conclusiones:

 

-No hay problemas en que haya films comerciales en una cinematografía, porque de alguna manera permiten que haya dinero para hacer otros films y “fidelizan” a público que no va al cine. Uno como crítico simplemente pide que la película sea buena y sea cine: haciendo las cosas bien también se puede hacer dinero (¿Alguien puede negar que Los Rompebodas, sin citar obras maestras, es muchísimo mejor que Papá…?).

 

-Si están tan agradecidos por el público, por el dinero ganado, porque metieron más de 1,75 millones de espectadores con un producto evidentemente barato y están contentos con ello…¿Para qué quieren el aplauso de la crítica? La crítica no incide demasiado en las recaudaciones, y mucho menos en estos casos.

 

-Mar del Plata es una fiesta, pero muchos no van a ver películas.

 

-La mouse de chocolate la añoraremos durante un año.

 

A eso de las 23 no quedaba nadie. Y vi, en trasnoche, el gran film de Emmanuel Carrère El Bigote. Es sobre un tipo que se levanta un día y se lo saca, pero el mundo le dice, empezando por su mujer, que nunca, jamás, llevó bigote. Sí, el mundo es azar, pero a veces también pintan el destino y la ironía: la película me angustió tanto como me había aburrido la entrega de premios. El Bigote, por suerte, sigue en su lugar.

 

 

13

de
Marzo

Alfajores de celuloide

Mar del Plata es una ciudad rara: parece que se quedó en los ’70. No sólo la arquitectura o las calles, sino también la gente. Todas las mujeres parecen imitar a Liliana Caldini y todos los hombres parecen clones de Guillermo Bredeston en chomba.

 

Aunque este decorado de sonrisas y gente maquillada a toda hora se revierte con la presencia de los estudiantes de cine y de periodismo que vienen al Festival. Imprescindibles, modernos, con “actitud” (mezcla rara de cara abúlica, trajes de historieta y humor canchero), son como moscas verdes en la nieve rubia de esta ciudad que sigue apodada La Feliz.

 

 

 

El cine aquí es un lugar de encuentro entre generaciones. Pero es evidente que pocas personas se aventuran realmente. Hablamos en Terra de una película llamada Diez Cielos que es eso: diez planos fijos de diez minutos cada uno de diferentes “cielos” de California. El film es maravilloso para quien quiera contemplar la lenta metamorfosis de sonidos y nubes. En la función donde me tocó asistir, hicimos apuestas con colegas respecto de cuán vacía iba a quedar la sala. Se fueron 47 personas. Pero había unas 300. Y una señora (como todas aquí: de elegante jean, rubia y fumando a lo joven) salió diciéndonos que era una maravilla y que era la primera vez que veía algo tan raro y tan hermoso. Es decir: cualquiera que se suma a la aventura puede salir satisfecho. Hay esperanzas, entonces: el cine todavía no es un arte del vértigo solamente.

 

 

 

Pero para vértigo, los coreanos. Sin dudas, la sección que más jóvenes arrastra es Cerca de lo Oscuro, donde hay géneros extremos. Y el cine de Oriente brilla, sin dudas. Anoche, a sala llenísima de más de 600 personas, se proyectó en trasnoche Una vida agridulce. Es lo que Scorsese ya no filma: una historia de gángsters enamorados con violencia y sentimientos. Y estos coreanos…¡Nada de corrección política! Si vuela un cerebro, vuela un cerebro. Y cuando se acuchillan y balean, hay balas y sangre. Y si la chica buena toca el violoncello, pues, caramba…el héroe la recordará tocando el violoncello al ritmo de las UZI y los rifles Kalashnikov. No tienen vergüenza y es genial: el arte no debe tener vergüenza.

 

 

 

Y del otro lado… El método. En nuestra Cartelera de cine vamos a hacer la crítica pertinente. Pero adelantamos: la película va a llenar cines en Buenos Aires, va a tener éxito, va a generar un buen boca a boca. En la función abarrotada del Auditorium, la gente reía y seguía la película con interés. Hubo satisfacción. Pero personalmente creo que Marcelo Piñeyro, que no es un genio del cine pero da constantes muestras de saber manejar la emoción e incluso el “afuera” de una escena, aquí dio un paso en falso grosero. No, no es Tango Feroz. El problema es que se DICE todo como si no quedara claro en la escena. Me dirán “buéh, pero es una obra de teatro”. Y responderé que La llamada fatal, de Hitchcock, también lo es. Los actores no se integran demasiado entre sí, y sigo creyendo que Pablo Echarri necesita urgente un buen papel, porque tiene una presencia cinematográfica que escasea.

 

 

 

Pero ¡ay! no sé cómo contarlo. Las traducciones de las master class, de las conferencias de prensa, de todo, son pésimas. Se nota a la legua que quienes trabajan en ese campo son traductores de texto, pero no intérpretes (para los no avisados: para ser intérprete profesional hay que hacer una carrera paralela al traductorado que lleva al menos cuatro años y es sumamente compleja). Y así se generan entredichos a veces en medio de un evento. Fue tan terrible la interpretación en las mesas de Tim Robbins y Susan Sarandon, que cuando China Zorrilla (en un impecabilísimo inglés: la señora habla tres idiomas) le preguntó algo a la Susan, se encargó ella misma de traducir la pregunta. Yo seguí su ejemplo con Juliette Binoche. Acá, si no sabés idiomas, perdiste.

 

 

 

Y fuera del Festival hay fiestas casi toda la noche. Que Playa Varese, que el salón Versailles, que el asado de camaradería a 30 kilómetros…vuestro sufrido servidor no ha tomado nada de eso aún y ya perdió las esperanzas. Desayunos fuertes, almuerzos y meriendas evitados, pasar diez minutos por un cóctel para engañar el estómago con una brochette (una, la última que queda) de mozzarella de búfala y confit de tomate –tomatito y soque, báh- y correr a otro cine. Pero la sensación de descubrir películas, salir a pelearse con colegas, amigos y espectadores en general por un “quitáme de ahí ese 10 para esta bazofia” es incomparable. Por suerte, siempre nos quedan Gianelli, Montecatini y Havanna, verdaderos oasis para estos beduinos que somos.

10

de
Marzo

Haciendo la B de Binoche

Con un retraso de dos horas y medio atado de cigarrillos, la apertura oficial del Festival de Mar del Plata fue, desde algún lado, una genialidad. Auspiciado en exclusiva por Canal 13, que manejó los tiempos (y el hambre y la sed y las ganas de ir al baño) de los invitados a las 19 que se sentaron a las 20 y aguantaron escuchando Kool & the Gang en el Auditorium hasta el inicio de la "ceremonia" a las 21,30. Nos quejamos, además, porque no había un mísero saladito.

 

Pero la ceremonia empezó, cómo no. Conducida por Adrián Suar y Cecilia Roth -siempre en línea ella-, se trató de una colección de homenajes al cine, a nuestro cine y al poder de los multimedios. Es que había mucho para recordar: teníamos tres estrellas que no cobraron cachet por venir (eso aseguró Miguel Pereira, director del Festival, es decir, que la onda es universal), que se cumplen diez años de la vanguardista Ley de cine, que se cumplen 30 años del comienzo tétrico de la Dictadura criminal, que se cumplen 20 años del Oscar a La historia oficial, que Santaolalla ganó el Oscar…tantas cosas. Festejar es re-lindo, vieron.

 

Festejo no es justicia, pero justicia, un poco, hubo. Que el show televisivo se pareciera al hijo bobo de la entrega de los Oscar, el Martín Fierro y -bromillas de Suar mediante- Sin Código es lo de menos: fue la expresión absoluta del Argentine Clarin Style, que tanto nos identifica. Lo peor y lo mejor vino por otro lado.

 

¡Qué Binoche Anoche!

La primera homenajeada de la noche fue Juliette Binoche, presentada por Diego Peretti. Bajó saludando y con lindísimo flequillo (su vestido también tenía flequillo, pero en el ruedo. Muy chic). Hasta entonces, nadie sabía para qué había venido, salvo que se proyecta Caché, su último film. Pero ahí lo supimos. La traductora -a juzgar por el acento, una de aquellas francecillas que vienen a la Argentina a aprender tango y, por tener charme, consiguen algún lindo trabajito- desconocía el castellano. La primera frase de la chica de El paciente inglés, enjundiosa y social, fue reducida a "qué lindo que es estar en Mar del Plata", poco más o menos. La señora Binoche paró en seco y dijo "Je n’ai pas dit ça, absolutement!" (o sea: "Epa, nena: yo no dije nada, pero nada de eso, y no te hagás la zorra que te hago torta"…bueno, tampoco yo soy traductor, pero la intención era esa). De allí en adelante, la diva habló a toda velocidad de cosas importantes sobre el rol del actor en la sociedad sin darle pie a la así llamada "intérprete". Y se despidió con un "Gracias por el regalo, pero los actores nacemos para servir, no para ser servidos" y, con su mejor sonrisa de Place de la Concorde a las seis de la tarde en verano, dio media vuelta y se fue. ¡Otra que la Piaf cantando "Je m’en fou"! (que, en castellano mardelplato-traductorial significa "me importa un caramelo santo"). ¡Avantí, Morochá!

 

 

 

El show de Mirtha

Hubo un reconocimiento a José Martínez Suárez, el gran director argentino de El Crack, Los muchachos de antes no usaban arsénico y Noches sin lunas ni soles. Y, por sorpresa, la encargada de darle un premio fue ella, la grande, la infaltable, la estrella, Chiquita, la abanderada de los almuerzos. O sea, Mirtha Legrand, hermana en la vida real de Martínez Suárez. Pero la señora no pudo con su genio. Dijo, así como suena: "Esta noche no soy Mirtha Legrand, sino sólo ‘la hermana de’". Una lección de humildad que don José retribuyó diciendo "La mayor alegría de esta noche es que me entregue el premio mi hermana mayor".

 

 

 La historia oficial, o sea

O sea, no se cumplieron 20 años del estreno de La historia oficial (eso se celebró el año pasado, porque es de 1985). El 24 de marzo se cumplen 20 años del Oscar a La historia oficial. Un film que es bastante malo como cine, pero que no obstante sigue siendo reconocido como un "hito" en nuestro séptimo arte (ver "Preguntas sin respuesta" más, más abajo). Bueno, habló Puenzo, dijo lo que siempre dice cuando le preguntan por La historia oficial (nadie lo recuerda por La puta y la ballena, algo por lo que debería estar agradecido). Nunca me cansaré de decir que es un mal film. Pero pasó algo y, nobleza obliga, tengo que decirlo: habló Estela de Carlotto y mencionó que cada vez que ese film se pasa, un joven duda y termina yéndolas a ver. Y que la película ha sido de mucha ayuda para que en el mundo se comprenda el horror que causaron los militares. Lo que demuestra el enorme poder del cine, que va más allá de la calidad de una película.

 

 

Interpretación

La imaginación de la traductora oficial fue tan grande que Tim Robbins se rió de ella tratándola como un Muppet. Ella no traduce: interpreta. Lo que le parece que es, lo dice. Y bueno…el cine incentiva la imaginación, ¿no?

 

Preguntas sin respuesta

 

-¿Qué le pasaba a la Chechu Roth que no paró de abrir y cerrar el abanico negrito de su mano y abanicarse cada 15 minutos?

 

-¿Por qué, si somos contestatarios y latinoamericanos y estamos conrtra el poder de Hollywood y Bush y la Anticumbre y todo eso,  en TODOS los speechs de presentación se mencionó lo importante

de ganar un Oscar?

 

-¿Por qué apareció Santaolalla abrazado a su Oscar? ¿Duerme con él? ¿Está preparando la banda de sonido de Brokeback Fetish?

 

-¿Por qué en el homenaje a La historia oficial, que incluyó un saludo en video de Héctor Alterio, NADIE mencionó a The Big Argentine Actress God Bless You Norma Aleandro?

 

-¿Por qué un homenaje a Iluminados por el fuego?

 

-¿Por qué un homenaje a la Ley de Cine? ¿Para cuándo un Festival de cine erótico que homenajee la Ley de Divorcio?

 

-¿Por qué Virginia Innocenti, tan linda, se hizo ESO en el pelo?

 

-¿Por qué Graciela Borges abrazó con tanta efusividad a Susan Sarandon? ¿Se acordará de El Ansia?

 

 

-¿Quién era esa señora o señorita rubia vestida de negro que, cada tanto, sacaba su cabeza detrás de bambalinas?

 

-¿Por qué en la recepción llena de comida que siguió a la presentación, cuando se abrieron las puertas del Salón Versailles del Hermitage para los invitados, Carlos Morelli ya estaba adentro? ¿Era él o ya es un potiche del hotel?

 

-Y, sobre todo…¿Qué tiene que ver un mate de plata con un festival de cine?

 

 

 

(De aquí a Terra)

 

9

de
Marzo

Sucundún, etcétera

Comienza el Festival de Mar del Plata. Promete estrellas, promete películas. Pero lo que más promete es, por lo menos al principio, ser un encuentro de las posibilidades de la política cinematográfica nacional. Por lo pronto, uno de los chismes más interesantes es cómo Canal 13 se hace cargo de hacer un "evento televisivo" de la tradicionalmente pesada apertura del Festival. También se comenta cómo se introdujo con calzador un "homenaje" a Iluminados por el fuego, la película apoyadísima por el INCAA.

 

Pregunta incómoda

¿No debería el Instituto de Cine de un país apoyar igualmente y sin favoritismos TODAS las películas nacionales o al menos todas aquellas que revistan algún tipo de interés cultural? ¿Es más importante Iluminados por el Fuego que -pongamos por caso y para no irnos por las ramas-  Whisky Romeo Zulu? Para pensar un ratito.

 

Y gente cómoda

 

Mucha gente en la vereda del Hermitage mirando las firmas de las grandes estrellas eternizadas en cemento. Lo más conmovedor: una señora, probablemente jubilada, diciendo "Ay, me mueeeroooo….¡¡¡La firma de los Midaaaachiii!!!" (SIC).

 

El paisaje es como siempre de veraneantes tardíos en ropas cómodas, chinelas, sombrillas de lona bajo el brazo y una grilla para ver algunas películas en el fin de semana, que amenaza con ser una amansadora. Pero ya estamos mansos y tranquilos: después de todo, el Festival empieza con un film único del genial alemán Werner Herzog, The Wild Blue Yonder. Sì, claro, también hay cine.

 

 

(De aquí a Terra)

6

de
Marzo

¡¡¡No se puede creer!!!

La cosa venía tranquila, previsible. Uno ya tenía armadas las fotos de todos los ganadores, cosa de que las notas en Terra subieran lo más rápido posible. Y no: a último momento, cuando los cowboys estaban galopando, a la Academia de Hollywood -para mí una broma de Jack Nicholson- se le ocurre premiar Crash-Vidas cruzadas.

 

 

Una película im-po-si-ble de ver, con un elenco multitudinario. Algo así como El mundo está loco, loco, loco, loco, pero seria, sufriente e "importante". Puro guión, actuaciones de camelo (pensar que nominaron a Matt Dillon por esta película cuando fue el Rusty James de la magistral La ley de la calle da bronca) y un director que quiere enseñarle al mundo cómo debe portarse. El arte no es eso: los artistas dicen lo que piensan, no lo que tienen que pensar los demás. En la película (que se parece demasiado en estructura a Amores perros, otro film "importante y aleccionador") hay racistas, gente mala, gente poco solidaria, mil caras famosas (el presentador de los Oscar, Jon Stewart, dijo en la ceremonia "levante la mano el que no actuó en Crash") y un final donde hay "redemption". Parece que fueran a misa en lugar del cine estos estadounidenses.

Bueno, que el premio es una vergüenza: imaginen cinco capítulos de "Nosotros y los miedos" mezclados en una batidora, con diálogos escritos por Jorge Corona (es el film con más insultos de la historia: uno cada 50 segundos y entró al libro Guinness). Bueno, eso. Y, para más datos (esto es divertido) en su país no la vio casi nadie y aquí tampoco y salió en video hace unos meses (por supuesto que nadie la alquila…hasta ahora, que "ganó el Oscar").

Lo que más llama la atención es que las películas que más premios ganaron se llevaron tres estatuillas tres: Secreto en la montaña, que era más o menos previsible (pero considerando las expectativas fue un fracaso) y ¡Memorias de una Geisha y King Kong! La primera es mala, pero se ve linda. La segunda es excelente y merece ser revista. A Spielberg nada, como corresponde. Fue la entrega de los Oscar más triste de las que yo tenga memoria, y el triunfo de una película mala que no le importó a nadie es su corolario. Eso sí: ganó como canción un rap terrible, super movedizo, llamado "Malos tiempos para un cafishio". La única nota de color -no es un chiste- en estos Oscar en blanco y negro.

No abandonen el Bigoblog, que seguimos con el Festival de Mar del Plata, el tren de las estrellas, los saladitos y los ojos de Susan Sarandon.

Esto NO es todo, amigos.

(De aquí a Terra)

3

de
Marzo

Cuestión de justicia

Le pegamos mucho al Oscar, es verdad. Pero en algunas oportunidades hubo verdadera justicia y la Academia se dignó a ir más allá de lo "coyuntural" y premiar realizadores, actores y films de verdadera valía. Incluso obras maestras. Revisemos.

1-Papá John Ford El más grande cineasta de todos los tiempos es también el director más premiado. Se llevó la estatuilla por El delator, Viñas de ira, ¡Qué verde era mi valle! y El hombre quieto. Es decir, por ninguno de sus perfectos westerns. Una pequeña injusticia dentro de la injusticia.

 

2-Tío Walt Disney En su corta vida (murió a los 64 años) Disney sólo hizo estas cosas: los primeros cortos de dibujos animados que integraban a una actriz de carne y hueso (Las aventuras de Alicia), el primer corto animado sonoro (La danza de los esqueletos), el primer corto animado a todo color (Flores y árboles), el primer corto animado con sensación de profundidad (El viejo molino), el primer largo animado en colores, sonoro y con sensación de profundidad (Blancanieves), el primer film con sonido esterofónico (Fantasía), el primer corto animado en pantalla panorámica (Toot, Whistle, Plunk and Boom), el primer largo de animación en pantalla panorámica (La dama y el vagabundo), el primer film donde se utilizó la fotocopiadora para conservar el trazo de los dibujantes (101 Dálmatas), el primer documental de la vida silvestre donde se narraba una historia (La isla de las focas) y además creó a Mickey, el primer icono global de la historia. En total, ganó 39 Oscar como productor o realizador (siempre fue realizador) y hasta ahora no le ganó nadie.

 

3-La tía Kate La mejor comediante de la historia fue la independiente, aristocrática, aventurera, librepensadora Katharine Hepburn. Y la intérprete que más estatuillas se llevó a su casa: nada menos que cuatro, por La gloria del día (su primer protagónico, ni más ni menos), ¿Sabes quién vino a cenar?, El león en invierno y En la laguna dorada. Es decir -como con John Ford, al que no le dio calce cuando filmó María Estuardo con él y el irlandés le tiró onda- la Academia no le dio nada por su verdadera especialidad. Pero qué duda cabe de que fue justa. Como curiosidad: es la única que "empató" un premio: tuvo que compartir la estatuilla por El León… con la jovencísima Barbra Streisand, ganadora por Funny Girl.

 

4-El primo Jack A esta altura del partido, nadie puede decir que Jack Nicholson no es una pura atracción en sí mismo. Amigo de gente como Roman Polanski y Tim Burton (yo estoy seguro de que su mejor papel, el más shakesperano, complejo, divertido, patético, genial, conmovedor es el Guasón de Batman), se llevó ya tres estatuillas a casa y lo nominaron doce veces. Ganó por Atrapado sin salida (bueno, la película es mediocre, pero él no), La fuerza del cariño (¿alguien duda de que es lo mejor de la película, aunque estén Shirley MacLaine y esa gigantesca bajita del cine que es Debra Winger?) y Mejor, Imposible. Además, es el único que se ríe en la ceremonia. Un grande.

 

5-Las primas Bette, Jodie y Hillary Hay varias actrices con dos premios. Por ejemplo Louise Rainer, Elizabeth Taylor, Glenda Jackson y Sally Field. Pero acá queremos homenajear con aplausos a tres grandes bi-ganadoras: Bette Davis, que se llevó el premio por Peligrosa y Jezabel (No, no por La Malvada, donde ADEMÁS NO ES "la malvada"); Jodie Foster, que tuvo sus premios por Acusados (la película es mala, ella es perfecta) y El silencio de los inocentes (mérito doble: ganó con una gran película y la única de terror jamás ganadora); y Hillary Swank, que se consagró por Los muchachos no lloran y Million Dollar Baby, nada mal para alguien que empezó en Karate Kid IV.

 

6- Y las grandes películas Hubo justicia con Sucedió una noche, de Frank Capra -una de las pocas comedias ganadoras-; Rebecca, el gran melo de Alfred Hitchcock; Decepción, un enorme fresco político de Robert Rossen; La malvada, genialidad de Joseph Manckiewicz; Un americano en París, el delirio visual de Vincente Minelli; Piso de soltero, enorme sátira social de Billy Wilder; Lawrence de Arabia, una joya épica del generalmente aburrido David Lean; Contacto en Francia, ese policial medio documental de William Friedkin; El Padrino I y II, de Francis Ford Coppola, ambas obras maestras absolutas; Dos extraños amantes, el gran film/confesión de Woody Allen; Danza con lobos, que aún hoy representa el renacer lírico del western y prueba de que Kevin Costner no es ningún tonto; Los imperdonables, otro western esta vez del gran Clint Easstwood; Titanic que sí es una obra maestra de la narración en imágenes según el gigantosaurio James Cameron; y El Señor de los Anillos-El Retorno del Rey, que en realidad es la coronación del premio a un proyecto imposible y el único film totalmente fantástico y maravilloso que se llevó el premio. Estas películas pertenecen a cualquier antología del buen cinéfilo, incluso para discutirlas. Este año quizá no será justicia, pero el Oscar siempre da revancha.

 

 

(De aquí a Terra)

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