El BigoBlog

27

de
Abril

Fugando a Cannes

 

 

 

 

¿Saben la nueva? Crónica de una fuga, la película de Adrián Caetano, entró en la Competencia Oficial del Festival de Cannes. El film estaba en la sección "Un certain regard" ("Cierta mirada"), donde se muestra el panorama de lo mejor del cine mundial -y se entrega también algún premio-, pero no es LA sección. Que el film de Adrián Israel Caetano llegue a la competencia del festival más importante del mundo es para aplaudir. Felicitaciones miles.

 

 

Seguramente ahora aparezcan las voces triunfalistas hablando de "lo bien que le va en el exterior" al cine argentino y todo eso. Cuidado con creer que una golondrina hace verano, cuidado con la demagogia. El InKaa suele inflar estos logros que en muchos casos tienen más que ver con la tozudez de los productores o realizadores que con un esfuerzo por apoyar el mejor cine argentino.

 

 

Pero Caetano es un caso especial. Cuando se habla hoy de la renovación del cine argentino (el tan meneado Nuevo Cine Argentino), los discursos oficiales no se olvidan del poker de Ases: Martel, Burman, Trapero y Caetano, que siempre hacen algún ruido en el exterior. Pero detrás de ellos no hay más nombres. Da la impresión de que el cine hoy se divide entre las películas de esos cuatro (que dan justas cartas de ciudadanía a nuestro cine en otros lares) y los Patoruzitos, Francellas, Polkomedias y otras telefealdades. Y no es así, o no tan así.

 

 

¿Caso testigo/síntoma? Ana y los otros, que es una muy buena película, se estrenó en Europa hace dos años con excelentes críticas en los medios más prestigiosos, pasó ya por la televisión europea y aquí sólo pudo verse hace unos meses, mal distribuida. Por supuesto que tuvo su lugar en las salas kilométricas del Instituto, pero el caso es que una verdadera política de difusión oficial del cine debería de haberle dado un mejor lugar.

 

 

Vamos a otro caso: El custodio. Aunque no tuvo un mal arranque, perdió casi todas las salas donde se exhibía a la semana de su estreno por la famosa "media de pantalla". Aunque estéticamente es un film con el cual, en lo personal, estoy más que peleado (mi puntaje en la cartelera me parece hoy -y tras una segunda visión- demasiado generoso), es cierto que quedó desprotegida frente a La era de hielo 2, el tanque que acaparó pantallas.

 

 

Es decir, hay "nuevos cineastas" de primera y "nuevos cineastas" de segunda. Por allí están Lisandro Alonso, que estrena Los Muertos en la Sala Lugones, o Mariano Llinás, que filma y produce sin pedirle un peso al InKaa y estrena en el Malba. Es decir, hay quienes buscan un camino alternativo porque el cine les resulta imperativo. Esta posición, desgraciadamente, tiene poquísimos adeptos. El cine, claro, es muy caro. Da la impresión de que al Instituto el cine le interesa sólo en cuanto negocio, sólo como vehículo de otra cosa y no como arte.

 

 

En realidad, el InKaa debería de funcionar como un fondo para el riesgo y no para lo seguro, dado que "lo seguro" (Patoruzito 2, por poner un caso) está vendido de antemano. No es una inversión de riesgo, digamos. Y cuando Cannes o Berlín o los programadores que vienen al Bafici en busca de lo nuevo de lo nuevo pescan películas, lo menos que les interesa es, justamente, lo seguro.

 

 

Aunque, claro, también en el circuito de festivales hay una especie de "academicismo" y de "corrección política", de esnobismo que es necesario tener en cuenta a la hora de comprender por qué Martel, Trapero, Burman o Caetano (que ya son "indiscutidos" del cine nacional, lo que no es tan bueno como parece) entran a Cannes o Berlín. No debe olvidarse que Un oso rojo o Bolivia nunca llegaron a la competencia de Cannes, cuando son superiores a Crónica… Pero Crónica… habla de la dictadura, tema sensible en Francia. Yo sospecho que el hecho de que lo haga con auténticas armas cinematográficas, honestidad, talento y rigor es menos importante que el hecho de la época en que está ambientada. Por mi parte, la historia podría transcurrir en muchas otras épocas y lugares, incluso podría ser un film completamente fantástico, y su fuerza sería la misma. Allí reside el talento de Caetano, justamente: en darle forma cinematográfica a un episodio más allá de su contexto. Dudo mucho que Cannes haya visto algo más que el contexto y el nombre "reconocido" de su realizador.

 

 

Que se entienda que uno no le pega a Crónica de una fuga (le hemos puesto un 8 en cartelera y lo afirmamos) ni a Cannes; lo que uno quiere es llamar la atención sobre ciertas prácticas. Para eso también se es crítico: para recortar lo que sucede en el cine y tratar de comprenderlo.

 

 

(De aquí a Terra)

24

de
Abril

Antes que nada…

Pasaron sin cortes y sin problemas, para todos aquellos que quisieron verla, sin que se produjeran altercados de ningún tipo, apelando a la tolerancia que debe primar en cualquier sociedad, La última tentación de Cristo. Ahora digan lo que quieran.

24

de
Abril

Au revoir, Bafici (canto afrancesado)

 

 

 

Pasaron los efluvios del alcohol donde nadó la fiesta de cierre y también pasó -no tanto, aclaremos- el estupor por los premios. Ya estamos pensando en qué nos deparará el Bafici 2007, así que veamos qué nos dejó el de este año.

 

Películas

 

 

Estuvo bien la selección. Básicamente hubo de todo y para todos los gustos. Que se le preste atención a la animación y el documental es muy bueno, especialmente porque son géneros bastante despreciados en la cartelera "normal". Sí, me van a decir que hay mucha animación, pero agrego: sólo comercial, sólo digital y sólo infantil, en su mayoría. No verdadero cine de creación a través de la animación. Por eso la presencia del checho Jan Svankmajer fue fundamental.

 

El Documental es un asunto peor tratado aun en la sacrosanta cartelera. Es excelente que haya habido muchos, aunque tendieron a la sobreabundancia. Muchas de las mejores películas del Festival eran documentales, además.

 

 

Lo que se puede reclamar es una mejor organización de los focos. Especialmente una sección que reuna todo lo nuevo de manera más clara. Por supuesto que no faltaron los grandes nombres (Von Trier, Tsai, Jarmusch, etcétera), pero costó descubrir qué pasa hoy en el cine, qué hay de nuevo.

 

 

En cuanto a las retrospectivas, la de Kiarostami fue excelente, pero más que nada por las películas que no se vieron jamás en nuestro país (sus primeros trabajos, en particular). El resto o bien tuvo estreno comercial o bien apareció en el Bafici (Five, Ten, por ejemplo).

 

 

El acontecimiento, en este sentido, fue la presentación de los films realizados para TV por Roberto Rossellini. Ver La toma del poder por Luis XIV, El Mesías, Aristóteles, Los hechos de los Apóstoles y más fue maravilloso. Lo mismo vale para la retro de Peter Watkins (que no incluyó una reposición de aquel éxito del Bafici 2002, La Commune-1871, una obra maestra a pesar de su extensísima duración).

 

 

Los premios, digamos, fueron discutibles, como suele suceder. En el hoyo está muy bien, Glue está bien. Pero Longing no tanto, y había mejores en la Competencia internacional (digamos, por ejemplo, Los próximos pasados, de Lorena Muñoz, Reflections, de Yao Hung-i, First on the Moon, de Alexei Feodorchenko).

 

 

El momento gracioso fue la foto que se tomó en la entrega de premios. Jefe de Gobierno, organizadores y premiados iban en la imagen, y algunos se tenían que agachar. Jorge Telerman aclaró "yo no me agacho porque después dicen cosas", a lo que Juan Villegas, director de Los suicidas, replicó "Sí, van a decir que sos afrancesado".

 

Top Eleven

 

Lo mejor que vi, en todos los géneros, mezclados y sin orden (y sin contar The Wild Blue Yonder, Tale of Cinema y A perfect couple, ya vistas en el Mar del Plata, ni La toma del poder… y El pequeño Otik, también ya proyectadas en otras ocasiones):

 

-Titicut Folies

-El taxista ful

-Vampir

-Los Aristócratas

-The War Game

-La muerte del señor Lazarescu

-Pont de Lisboa

-La máquina que mata gente mala

-Conspiradores de placer

-La casa de mi abuela

-Porno (sí, la vi en Mar del Plata…pero le dieron poca bolilla)

 

Y muchas más, claro. Stephen Tobolowsky’s Birthday Party, por ejemplo. O los cortos de Paul Driessen Three Misses, The end of the world in four seasons o The boy that saw the Iceberg.

 

Lo "otro" mejor

 -Que Porno haya generado un pequeño culto, más allá de la crítica con mala leche aparecida en La Nación.

 

 -Que, a pesar de la pobreza bochornosa de las mesas redondas, la gente, a la salida discutiese el cine argentino.

 

-Que se suspendieran pocas películas.

 

-Que todo el mundo fuera a ver Los Aristócratas.

 

 -Que vinieran directores como Jim McBride, Jan Svankmajer, Paul Driessen y Jonas Mekas.

 

 -Que los periodistas no se pasaran el día protestando por la falta de entradas.

 

-Que haya ido mucha gente.

 

…y lo peor

 

-Que lo de Kiarostami fuera "exclusivo" del Malba.

 

 -La aparición de un film vergonzoso como Close to Home, un canto a la gloria del servicio militar israelí, totalmente reaccionaria y alejada no sólo del espíritu, sino también de la coherencia estética del Festival.

 

-Que Jonas Mekas se haya enojado por una tontería y enviado una carta vergonzante al diario del Festival.

 

-Que el Diario del Festival fuera demasiado adusto.

 

-Que films como Los Aristócratas, que bien podría estrenarse en un cine comercial -aunque sea una sala- no podamos volver a verlos.

 

-Que Lars Von Trier insista con filmar dentro de un galpón.

 

-Que los cineastas argentinos no tengan ganas de debatir ni defender su cine ni el cine en general. Aunque sí son muy celosos de sus películas y se ofenden demasiado fácil.

 

-El precio de las localidades a cinco pesos (aunque con descuento para estudiantes y jubilados).

 

-Que el jurado oficial no supiera que tenía que entregar premios en las categorías de Mejor director, actor y actriz.

 

-Que haya que esperar un año para otro Bafici.

Nos vemos.

21

de
Abril

Balance mínimo y recomendaciones del sábado

 

 

 

El sábado no es el último día del Festival. Pero ya se dijo todo lo que se pudo decir, ya van a saberse los premios (hay miles) y todo va a tener otro color. Los periodistas vamos a ir de juerga por ahí, los que no lo son van a buscar films y esperar que el domingo haya revancha para alguna cosa, o esperar el año que viene.

 

Es hora de un pequeño balance: fue un buen festival en cuanto a películas, no fue tan bueno en cuanto al movimiento que puede despertar. ¿Qué quiero decir? Que en todo caso, faltó un poco de entusiasmo a la hora de acercarse a los cines y, sobre todo, pelearse por una película. Eso, que parece lúdicro y nada más, es un punto de partida para la reflexión y el pensar cinematográfico.

 

También es cierto que la variedad de films fue grande, que hubo mucho para ver y, sobre todo, mucho para lamentar perderse. Pero a pesar de ello -y esto es sólo una sensación personal- algo "faltó". Faltó, justamente, lo que justifica el nombre de "festival" a un evento: lo festivo. No lo festivo de cócteles y bailes nocturnos, sino el festejar el cine. Quizá sea porque los que vivimos de verlo nos aburguesamos un poco. O quizá porque no hubo sorpresas, especialmente en cuanto a cine argentino se refiere.

 

Bien, antes de recomendar para el último día, les aclaramos que van por última vez films que ya mencionamos: Los Aristócratas (que es el hit del Festival), Conspirators of Pleasure y El pequeño Otik de Jan Svankmajer, Homecoming de Joe Dante, La última película de Dennis Hopper y The President’s Last Bang, de Im Sang-soo. El resto, más abajito.

 

Más abajito: qué ver el sábado.

 

 

Manderlay: Sí, sí, la última de Von Trier, siguiendo a la misma protagonista de Dogville (pero con otra actriz, no Nicole sino Bryce Dallas Howard) en un galpón que hace las veces de una plantación algodonera al sur de los Estados Unidos. Otra vez la chica cree en la bondad de la gente y, otra vez, se equivoca. Tomar o dejar, aclaremos. A las 14, 15 en el Atlas Santa Fe 2.

 

Titicut Follies: Saquémosnos el sombrero ante la mirada rigurosa de Frederick Wiseman, un hombre sabio del cine documental. Esta fue su primera película: se metió el hombre en una institución penal para locos criminales.  Y se queda observando lo que pasa a pesar de que "lo que pasa" muchas veces va más allá de lo tolerable. Es crudo, sí, pero no hay ni manipulación ni "miserabilismo": lo que se muestra, sin decir nada, alcanza. Este mundo existe. A las 17 en la Sala Lugones.

 

Song of Songs: Un film inglés, cosa rara aunque en este Bafici se le dedicó una sección. En este caso, se mezcla un durísimo drama familiar con aspectos religiosos y melodramáticos, como lo indica el título. Una familia de fuerte ortodoxia judía, una mujer que quiere reunir el núcleo familiar, una madre agonizante y un hermano violento. Bueno, sí, no es el mejor programa para comer pochoclo con la novia, pero la película, con todo lo terrible que parece, vale la pena. A las 17 en el Atlas Santa Fe 2.

 

Police Beat: Esta es rara. Un policía en bicicleta que se siente mal porque, cree, lo dejó la novia -él negro, ella blanca-, resuelve los casos más cotidianos. Una película que tiene humor y también una observación sobre la vida cotidiana que no es para nada frecuente. Además, se mete en el pensamiento del protagonista, algo para nada frecuente en el cine contemporáneo, y no le teme a la palabra. A las 19,15, en el Abasto, sala 11.

 

Strange Circus: Upa. Un pibe muy traumado, una mezcla de realidad y fantasía constante y, para más datos, una creación de imágenes (muchas terribles en serio) que corta el aliento. La película del japonés Siono Sion demuestra hasta qué punto esa cinematografía no tiene ni tabúes ni vergüenza a la hora de representar violencias. No apta para corazones frágiles pero sí para una buena trasnoche. A las 0, en el Atlas Santa Fe 1.

 

 

 

I Am a Sex Addict: O si no, este film casi autobiográfico donde un señor cuenta el problema que tenía: adicción al sexo con prostitutas. Pero nada de drama, culpas, esas cosas. Se cuenta con humor y ternura (hacia sí mismo, hacia los demás) con momentos que convocan la gracia y nos recuerdan que todos tenemos problemas.  A las 0,30, en el Abasto, sala 8.

20

de
Abril

Dónde estará el cine argentino

Primero, las reco para el viernes:

 

 

 

 

 

Tideland: No, no es Los Hermanos Grimm, sino un film completamente a contramano -en cuanto a producción y relato- de lo que la industria del entretenimiento puede pedirle a Terry Gilliam. Sí, es del director de Brazil, qué cosa. Trabaja Jeff Bridges, tiene una nena en extraño lugar y compañía y pasa de la ternura a lo inquietante sin solución de continuidad. A las 12 en el Atlas Santa Fe 2.

 

 

Rock Hudson’s Home Movies: El estadounidense Mark Rapaport toma material de las películas de Rock Hudson y juega a que eso es otra cosa, comentando el discurso homosexual sublimado por Hollywood. Más allá de esta descripción que suena a teoría del cine (ZZZZZZ), se trata de una película divertida, inteligente y sumamente disfrutable. A las 14 en la Alianza Francesa.

 

 

The War Game: La BBC le pidieó al amigo Peter Watkins que filmara un documental sobre las posibles consecuencias de una guerra nuclear. Y lo hizo nomás, con todo el rigor posible. Bien, la BBC nunca lo pasó porque era, sencillamente, demasiado. Hoy, cuando pasaron casi 30 años de su realización, sigue siendo demasiado. Puro miedo, una verdadera película de terror. Va con dos cortos del director y es imperdible. A las 15,30 en la Alianza Francesa.

 

 

Pont de Varsovia: El gran descubrimiento de esta edición del Bafici fue el español Pere Portabella. Experimental y riguroso, con una de las pocas visiones realmente distintas de lo que el cine es o puede ser, presenta aquí un caleidoscopio sobre la Europa en las épocas de la caída del muro. Es una verdadera obra maestra y una de esas películas que justifican ir al Festival. A las 19,45 en el Abasto, sala 6.

 

 

Tarde de verano: La última de Perrone, donde un muchacho de Ituzaingó y una japonesa se enamoran a pesar de todo (de todo lo que puede pasar en un mundo que contiene a ambos personajes). No busquen diálogos, porque Perrone trabaja exclusivamente con la imagen, en una suerte de coreografía emocional que no desdeña (es más, que reivindica) el humor y la ternura. A las 22 en el Abasto, sala 7.

 

 

Double Dare: Otro de esos documentale que destruyen la idea de que el género es aburrido. Se trata aquí de la historia de la doble de riesgo de Mujer Maravilla, entre otras cosas, cuya hija también es doble de riesgo, y que tiene más de sesenta años y sigue activa. Un film a su manera feminista y militante, que descubre a un personaje querible a más no poder. A la 1,30 en el Abasto, sala 11

 

Y ahora sí, el gran problema

 

 

 

Ayer miércoles se realizó la tercera mesa sobre el "Nuevo Cine Argentino". Era la más esperada, porque estaban sentados Fernando Peña -director artístico del Bafici-, Rodrigo Moreno -que acaba de estrenar El Custodio, película ilegalmente "bajada" de las salas aunque cumplió la cuota de pantalla-, Ulises Rosell -que inauguró la muestra con Sofácama-, Ariel Rotter -realizador de Solo por hoy- y el irreverente e inteligente Mariano Llinás, creador de Balnearios. Además, el periodista invitado era Gustavo Noriega, uno de los impulsores del Nuevo Cine Argentino.

 

Los textos previamente distribuidos eran polémicos y fuertes. Las condiciones estaban dadas para que, por fin, hubiera algo así como una discusión, una serie de definiciones, alguna pelea incluso.

 

 

Nada.

 

No pasó nada.

 

 

Los directores pasaron escenas de sus películas e incluso algún making-of breve. Después Noriega le hizo una pregunta a Rodrigo Moreno, que había presentado un video donde se veía custodios "de verdad" que usó como "maqueta" de su film. La pregunta fue por qué, si esos apuntes eran de una enorme fuerza (incluso siendo documentales), y además iguales gráficamente a ciertos planos de la película, no construyó el film con eso, en lugar de llamar a Julio Chávez. La pregunta se comprendió mal: Moreno pensó que se le "recriminaba" hacer ficción y no documental. Lo que se quería saber -lo que todos queríamos saber- era hasta qué punto las elecciones estéticas para un film (un actor lo es) estaban pensadas como atractivo para el público y hasta dónde eran necesidades expresivas. Eso era lo que se quería saber del Nuevo Cine Argentino: si está vivo, si se hace por necesidad y compulsión como cualquier arte que se digne a serlo o si, ya, es más un "trabajo" como ser abogado o médico (con todo respeto a abogados y médicos apasionados por la ley o la salud).

 

 

Sólo al final, Sergio Wolf y luego alguien del público reaccionaron diciendo que nadie discutió lo importante. Entonces sí, Mariano Llinás dijo que había habido un Nuevo Cine Argentino y que él se consideraba parte, que lo que habían tenido en común fue tomar el cine viejo, ese que no era cine, por asalto y tener plena conciencia de que se podía producir de otra manera, filmar de otra manera, contar de otra manera y otras cosas. Hacer cine, caramba, algo que no se hizo durante casi treinta años en este país.

 

 

 Y nadie, nadie, nadie dijo, por ejemplo, que es una barbaridad que un subsidio a un film -que es una obra visual- se decida sobre la base de su guión.  Aclaremos esto de una vez: para acceder a subsidio por medios electrónicos, una película debe ser declarada "de interés". Lo decide un comité donde hay representantes de las asociaciones de directores, del sinidcato de actores, de las asociaciones de productores, etcétera. Gente, en su mayoría, que incluso va poco al cine. Y que en general cree que el cine es guión y producción. La pregunta que queda flotando es hasta dónde un cineasta que quiere filmar en estas condiciones debe aceptar ciertos compromisos formales para que el guión "pase" y tenga derecho a subsidios.

 

Aclaremos: Llinás filma sin apoyo del INCAA (Balnearios no lo tuvo) Los demás directores presentes, no. Es una decisión de verdadera independencia, y de pasión por el cine.

 

 

Así seguimos. Dos acotaciones finales: la primera es que, después de escuchar a algunos de los presentes en la mesa, da la impresión de que no tienen nada qué decir sobre el cine que hacen ni por qué lo hacen. Y se expresan muy mal, además, como si no tuviera importancia enfrentarse a ese público que -se quejan- les suele dar palmadas en los medios y la espalda en los números.

 

 

La segunda: el Nuevo Cine Argentino dio el primer paso a la construcción de un verdadero cine, o sea, hacer verdaderas películas. Pero muchos parecen haberse quedado con eso, filmar sin que les importe demasiado, hacerse los desentendidos. Eso es lo que impide que el Nuevo Cine Argentino sea lo que debería ser: el cine argentino, ni más ni menos. Mientras tanto, seguiremos quejándonos porque el público elige a Francella, aunque quienes lo filman les falten el respeto con la astracanada barata.

 

 

Sí, las mesas fueron civilizadas, alguna graciosa, etcétera. Sí, después, en una mesa con varios críticos nos reímos y descargamos todo lo que teníamos para decir con la guía del inefable Rafael Fillipelli (que además fue profesor en la Universidad del Cine de casi todos los panelistas). Pero, más allá de la catarsis personal, no sirvió de nada. Sin dudas estas mesas, que prometían el debate, fueron la gran decepción del Festival.

19

de
Abril

Sólo recomendaciones para el jueves

 

 

 

Ustedes disculpen, pero a veces no da el tiempo. Hoy sólo dejamos algunas recomendaciones para mañana jueves y nos vamos corriendo al Museo de los Niños (SIC) del Abasto a ver la tercera mesa sobre cine argentino. Mañana, tooooodos los detalles. No se pierdan lo que sigue.

 

Porno: ¿No la vieron? ¿Leyeron lo que dijo La Nación de ella, destruyéndola? Bueno, sepan por qué está equivocado el diario de los Mitre. Esto es mucho más que el backstage de un film pornográfico: es el recorrido por un paisaje, por la parte humana de estas personas que "hacen porno" y por la naturaleza indiferente que los circunda. Hay humor, hay tristeza, hay belleza y hay, sobre todo, un ojo para hacer cine. A las 11 en el Abasto, sala 7.

 

O fim e o principio: Eduardo Coutinho es uno de los grandes nombres del documental. En esta película se adentra en un pueblo casi desconocido del interior del Brasil para contar la historia de un grupo de personas que conforman una especie de gran familia que parece recortada del mundo, a veces feliz y a veces resignada a sus condiciones de vida. Los relatos suelen pasar de lo gracioso a lo alucinante, a veces en el mismo plano. Esta es una de las películas imprescindibles de la muestra. A las 12 en el Malba.

 

The Last Movie: El gran loco llamado Dennis Hopper, tras el éxito de Busco mi destino, decidió contar la historia de una película americana filmada en Bolivia, y de las extrañas relaciones que se establecen entre nativos y crew. El resultado es una de las películas más malditas jamás producidas por Hollywood, casi no estrenada en ninguna parte (aquí sí, pero hipercortadísima) y una demostración del talento anárquico del gran Dennis. A las 17, en la sala Lugones.

 

Los Suicidas: Segundo largometraje de Juan Villegas, basado en un texto de Antonio Di Benedetto trata sobre la muerte. Pero no es un film de tono mortuorio sino, como Sábado, una película tersa donde las relaciones entre los personajes se adivinan antes que declamarse. Protagoniza nuevamente Daniel Hendler pero en un registro diferente del habitual en su carrera. A ustedes juzgar. Va a las 17,30 en el Abasto, sala 6.

 

The Devil and Daniel Johnston: La historia de un gran músico a quien las drogas y la enfermedad mental llevan a imaginarios encuentros con el Diablo. El film, documental, sigue al personaje y muestra también cómo se transforma en objeto de culto. La música, el personaje y la experiencia sumadas hacen que el film bien valga la pena. A las 18,15 en el Abasto, sala 9.

 

 

Juramento de Venganza, versión extendida: El western de Sam Peckinpah, lleno de violencia, salvajismo, sangre y gente como Charlton Heston, Richard Harris y James Coburn. Es una linda y subversiva fábula en los tiempos de la Guerra de Secesión, con un soldado del Norte persiguiendo apaches, pero con un pelotón formado por delincuentes. Imperdible. Completa. Llena de sangre y de comentario político. Va a las 23 en el Malba.

18

de
Abril

Recomendaciones, campañas y burguesía

Dos campañas

 

Varios sitios dedicados al cine (o sea, Bonk!, donde escriben Schmidt, Trancón y Quintín; y El amante, donde escriben los de El Amante menos quien esto escribe) han iniciado una campaña para que se chiflen en las funciones las publicidades de Clarín.

 

Me sumo, pero para que no crean que es por espíritu de cuerpo, cuento:

 

-En una de ellas, se ve un granero de madera en plano general, se oye un teléfono, una voz que dice "no atiendas", alguien que atiende y todo estalla.

 

-En la otra, un camión se "pasa" de donde tiene que ir en una toma, se estrella contra un camión cisterna y todo estalla.

 

Los dos dan a entender que el cine independient es aquél donde la gente es capaz de morir para lograr una toma y que tal cosa, en el mainstream, no es así. Ambas cosas son falsas, las publicidades son gansas y, obviamente, fueron aprobadas por la pequeña cabecita de la gente del Gran Diario Argentino.

 

La otra: en la mesa donde se entregan las entradas de prensa (a la izquierda del Meeting Point) tienen un leoncito y el concurso "póngale nombre". Bien, varios confabulados quieren bautizarlo "Portafouz", en honor del programador de salas del Festival. Si adhieren, voten y vuelvan a votar que nadie les pide documentos.

 

 

Cine Argentino, aquí vamos

 

 

Comenzaron los encuentros sobre el Nuevo Cine Argentino. La primera mesa contó con el cineasta y crítico Edgardo Cozarinsky, el cineasta y crítico Juan Villegas, el crítico y docente Sergio Wolf, y el cineasta Daniel Burman. Hubo toda clase de modosas intervenciones acríticas y una definición de Daniel Burman graciosa y, al mismo tiempo, preocupante:

 

 

-"Leí en uno de los textos que acompañaban esta discusión que se nos acusaba a mí, a (Lucrecia) Martel, a (Pablo) Trapero de habernos aburguesado. Y ahí se me hizo la luz y dije ‘ya está, ésto era’. Y resulta que sí, el cine es un arte burgués, con lo bueno y lo malo que implica la palabra. Que el que va a las escuelas de cine es un burgués que puede pagar casi 700 mangos. Que el que va a ver una película es un burgués, porque ¿quién puede pagar 25 pesos por dos entradas para ver una película si no un burgués? El cine cuesta dinero, y no tiene nada de malo que uno quiera, lealmente, que su película haga plata para después poder seguir haciendo películas. Eso es ser parte de una industria y, necesariamente, algo burgués".

 

 

Fue simpático cuando lo dijo. Pero hay que aclarar tres cosas: se refería al texto de Rafael Filipelli, donde "aburguesarse" es sinónimo de "abandonar ciertas búsquedas formales y estéticas para refugiarse en lo seguro" (y aquí "seguro" no es sinónimo de "comercial"). Dos, el único cine burgués y el único espectador burgués son los de los cines de estreno y de las producciones más estándard del cine (¿se habrá referido Burman, por lo demás un excelente director, a entrar en ese estándard?). Tres, a partir de esta respuesta toda la discusión giró en torno de la producción de films y no de la estética. Sí, seguro que están vinculados, pero aquí se habló de una sola orilla del puente. El Bafici presenta cientos de películas que escapan a cualquier definición de "aburguesamiento". Y la gente no suele ver cine argentino. El tema quedó intocado, pero quedan dos mesas más.

 

Mesa de Noticias

 

No lo contamos en su momento por olvido y vértigo. En la presentación del Festival, un periodista de la agencia Télam se quejó, y mucho, porque nadie tuvo acceso a la información de las películas antes de esa presentación…excepto el grupo Clarín, auspiciante del evento (evento público, creado y organizado por el Gobierno de la Ciudad y no por un pool de empresas privadas). Es verdad que así fue. Y también es verdad que la secretaria de Cultura de la administración Telerman, Silvia Fajre, es la esposa de Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín. Y es verdad que el Festival explicó que eso fue un error y que los anuncios y la liberación de la información entró en el vértigo del cambio de gobierno en la Ciudad. Todo es cierto. Por mi parte, sé que la mujer del César no sólo debe ser honesta sino también -sobre todo- parecerlo. Casos y cosas del Festival, mis amigos.

 

 

La frase del día

 

 

"Dado que soy el único que acepta que existe el Nuevo Cine Argentino y me reivindico como parte de él, me doy cuenta de que es un club con un solo integrante"

 

 

(Juan Villegas, director de Sábado y Los Suicidas)

 

 

Y lo mejor para el miércoles

 

 

Election: El maestro de la violencia operística y sarcástica Johnny To (sí, el de Fulltime Killers, el de Breaking News y todas esas que no aparecen ni en video por acá, maldita sea) presenta una sátira política con menos acción pero igual ritmo que sus películas anteriores. Incluso con más humor. Votos contra pistolas, en el Atlas Santa Fe a las 12.15.

 

 

Few of Us: Casi sin palabras, el lituano Sharunas Bartas cuenta la conmoción de un pueblo pastor siberiano ante la aparición de una mujer bellísima (la gran Ekaterina Golubeva). De lo contemplativo a lo trágico, de la mano de un realizador desconocido acá pero conocido allá y al que hay que prestarle atención. Va a las 15,45 en el Abasto, sala 6.

 

 

Guerrilla: The Taking of Patty Hearst: Había una vez una riquísima heredera llamada Patty Hearst que fue secuestrada por una improbable guerrilla estadounidense llamada Ejército Simbionés (¿?) de Liberación. La chica terminó plegada a los operativos de esta gente, según ella, con el cerebro lavado. Esta película cuenta en forma documental esa historia de cómo la nieta del Ciudadano Kane se convirtió en una tirabombas (bueno, después, para más datos, fue actriz de las pelícuals del rey del Mal Gusto John Waters..¡Qué nos vienen con Paris Hilton!). Sepan más a las 18,30 en el Atlas Recoleta.

 

 

Directed by John Ford: Antes de ser el extraordinario director de La última película, ¿Qué pasa, doctor?, Nuestros amores tramposos y otras muchas, Peter Bogdanovich fue un extraordinario crítico e investigador cinematográfico. Esta película sobre el Más Grande Director de la Historia es un clásico y es imperdible. Va con entrada gratuita a las 22,30 en el centro Rojas. Vayan bien, pero bien temprano.

 

 

El pequeño Otik: Último largo del maestro checho Jan Svankmajer, cuenta la terrible y triste historia de una pareja que no puede tener hijos, adopta un tronco de árbol y el tronco, dotado de vida, les empieza a hacer la vida imposible. Surrealismo, humor muy negro, ritmo imparable, compenetración de lo animado con lo hiperreal y mucho más. Imperdible a las 22,15 en el Abasto, sala 6.

17

de
Abril

Lindas frases, lindas películas…lindalindalinda

Oído -y leído- al pasar:

 

"¿No se puede votar algo peor que ‘mala’? Porque en esta película hay bomberos y los bomberos que yo conozco son gente buena y solidaria…y acá no hay nada de eso."

 

(Una señora que quería votar el premio del público, a la salidad de Longing)

 

"¿Pero por qué programaron una cosa como Puto?"

 

(Un programador de un festival español, después de huir a los 10 minutos de película)

 

"¡Nunca vi nada mejor en toda mi vidaaaaa!"

 

(Una estudiante de cine tras la proyección de Los Aristócratas)

 

"Usted, editor, se salvó: soy un chico del campo y le hubiera roto la cara de un trompazo".

 

(Jonas Mekas en carta al editor del diario del Festival, por ponerlo como coautor de una película donde sólo participó de camarógrafo, acusando al Bafici de "hacer publicidad con su nombre")

Hay público para todo en el Bafici. Está lleno todos los días, aunque hay funciones que más y otras que menos. Ahora en la semana, obviamente, el público amaina.

 

Quiero hacer una recomendación calurosísima: no se pierdan las películas de Peter Watkins. En muchas de ellas, trabaja como una especie de corresponsal televisivo, haciendo hablar a cámara a los personajes. El tema es que muchas de las cosas que registran pasaron hace siglos. Es lo que sucede en Culloden, que narra la última batalla registrada en territorio de la Gran Bretaña y que fue el inicio de una brutal acción represiva de los ingleses hacia los escoceses. Es realmente genial y muy fuerte. Una película directa y política. Pueden seguir con Punishment Park y The War Game, que también valen la pena. Y anímense, aunque dura 14 horas, con The Journey.

 

Otra recomendación: el corto de 28 minutos de Naomi Kawase, Shadow. Es impresionante, bello, emotivo y raro, todo al mismo tiempo. Una mujer descubre que su padre biológico no es quien creía. Al mismo tiempo, el espectador no sabe si se trata de un documental o de una ficción. Vean y crean: la joven Kawase, que hizo la sensible Suzaku y la genial Shara, tiene tela para cortar.

 

Y dos más: Vampyr y Pont de Lisboa, del cineasta experimental Pere Portabella. Sí, amigos, hay cine hecho en España que vale la pena. Vampyr es un making off del Drácula de Jess Franco (ya mencionado en estos posteos, bajen y vean) pero transformado en un film mudo que narra -¡mejor!- la misma historia y en blanco y negro. Véanlo.

Lo mejor para el martes

Primer Plano: Un señor se hace pasar por cineasta y vive con una familia haciéndoles creer que los filma. Después va preso. Cuando sale, otro cineasta filma la historia usando como protagonistas a aquella familia…y al sopre. Eso es este film del gigantesco Abbas Kiarostami, siempre en el límite entre el documental y la ficción, entre el drama y la comedia. Va en el Malba a las 14,15.

 

El Árbol: Film argentino en competencia, inteligente y sensible. Casi documental, narra cómo un joven debe decidir si cortar o no un árbol en la casa de sus padres, y lo que ese acto tiene como implicancias reales y simbólicas. Bien, casi autobiográfico, es un film para prestarle atención, porque cautiva fácilmente a toda clase de público, del más al menos enterado. A las 14,45 en el Abasto, sala 7.

 

La máquina que mataba gente mala: Film-experimento sobre la televisión, especialmente sobre cómo los que manejan los medios fragmentan y descomponen la realidad para que parezca lo que no es, achatarla, digerirla y, finalmente, impedir todo cambio. Sí, claro que es un film político, pero además sumamente sardónico y entretenido, aunque no tiene nada, pero nada que ver con nuestra experiencia cotidiana. O sí y mucho. Va en el Abasto, sala 8, a las 19,30.

Chang, a drama of the wilderness: Si todos vieron King Kong (la del 33), se narra allí la historia de un grupo de cineastas que va a por otra película de un lugar salvaje. Bien: la trama del Kong está basada en las experiencias de rodaje de Merian C. Cooper y Ernest Schoesdack cuando hicieron esta Chang, un film realmente increíble y enigmático al que el mono gigante no tiene nada que envidiarle. En el Malba, a las 21,45.

Linda, linda, linda: Unas chicas de colegio japonés tienen una banda que se queda sin cantante e incorporan a una coreanita que nada casi sabe de la lengua nipona (¿ven que no es todo lo mismo?). La película es un entretenimiento perfecto y de gran ritmo, pero al mismo tiempo se detiene lo suficiente en los personajes como para que los comprendamos más que en muchos documentales. A cantar y cantar. Va a las 22,30 en el Atlas Recoleta.

 

Conspirators of Pleasure: El gigante surrealista Jan Svankmajer habla aquí de las posibilidades del sexo. Pero lo hace con humor, desparpajo e imaginación, a tal punto que se vuelve una obra contra los lugares comunes a los que la sociedad empuja el encuentro erótico. Digamos: no es una película muy erótica, pero sí muy política y placentera. A las 23,30 en el Abasto, sala 6.

 

 

 

 

16

de
Abril

Chiste filipélico y mucha política el lunes

"También…¿qué querés? Antes las películas se llamaban ‘Algo para recordar’…y ahora les ponen ‘Puto’".

 

(Frase de Rafael Filipelli, relatada por Marcelo Panozzo, testigo presencial).

 

Lo de Filipelli es un buen chiste -de hecho, el film en cuestión, Puto, no fue del agrado de la mayoría de la crítica. Y anuncia el grado de rebelión o discusión que habrá esta semana en las tres mesas sobre el Nuevo Cine Argentino.

 

La primera de ellas, mañana en el Auditorio del Museo de los Niños y coordinada por Andrés Di Tella (primer director del Bafici), tendrá como periodista invitado al crítico del Buenos Aires Herald Pablo Suárez. Van a hablar Daniel Burman (Derecho de familia), Juan Villegas (Los suicidas, Sábado), Edgardo Cozarinsky, y el crítico Sergio Wolf. Si leyeron los textos distribuidos para la discusión y de libre circulación en el Festival, verán que hay materia para cortar.

 

¿Peleas? Es probable, pero lo más seguro es que haya discusiones acaloradas sobre si existe o no un Nuevo Cine Argentino, o si existió y murió, o si lo mataron, o qué es si es algo. Estos encuentros son centrales en las polémicas cinematográficas que se desarrollan en nuestro país, a las que el público no suele prestarles atención. Pero sí hay que hacerlo: el cine de un país es un reflejo -la imagen misma, buena o mala- de su cultura. Empieza a las 18, y conviene estar puntual.

 

Lo que hay que ver el lunes

 

Después de la Semana Santa las cosas van a estar un poco más tranquilas, quizá. Esperemos. Igual hay entradas agotadas y mucho entusiasmo, así que la cosa no va a ser demasiado fácil.

 

Mon Jules Verne: Actualmente sigue en cartel Salvador Allende, documental del chileno Patricio Guzmán. Mon Jules Verne es también un film de Guzmán donde entremezcla lo personal y lo pasional y lo estético alrededor de la figura muchas veces mal comprendida del novelista científico francés. También habla de muchas otras cosas, política por ejemplo, pero desde ese lugar de placer que es el viaje extraordinario del escritor. Va a las 14 en la Alianza Francesa.

 

La india vista por Rossellini: Un viaje extenso pero fascinante del enorme realizador italiano por las tierras del Ganges y aledaños. También una mirada social y política, más la justificación en acto de para qué sirve el cine. Es larga, son en realidad varios episodios creados para la televisión, pero valen la pena. La exhibición arranca a las 15 en el Centro Cultural Ricardo Rojas, y es con entrada gratuita (es decir…vayan temprano y con paciencia).

 

The President’s Last Bang: Im Sang-Soo (no confundir con Hong Sang-soo) se hizo conocido en nuestras pampas el año pasado con el estreno de La esposa del buen abogado. Aquí, con elementos de costumbrismo y comedia, narra el asesinato -real- del presidente de Corea del Sur Park Chung-heui, ultimado por uno de sus guardias. Pero a pesar de que -otra vez: es lunes- hay mucha política, la película tiene un tono más bien ligero y de cercanía con el espectador. Se puede ver a las 12 en el Atlas Santa Fe 1.

 

Jan Svankmajer: Este programa incluye lo que -a mi parecer- es la obra maestra absoluta de este director de animación adepto al surrealismo: La muerte del Stalinismo en Bohemia. Como verán, ni con el cine supuestamente infantil (Svankmajer no es para chicos de ninguna manera) nos salvamos de la política. En programa hay una joyita casi gore llamada Food, y la animación de una estatua de arcilla Darkness Light Darkness. Ver en el Abasto, sala 10, a las 17,30.

 

Takeshi’s: Una estrella llamada Takeshi Kitano y un doble al que todo le sale mal, llamado también Takeshi, que sólo se diferencia del gran director y actor por el color de pelo. Un regreso a la comicidad absurda que fue lo primero que don Kitano hizo en televisión (y que aparece en esa película nunca estrenada llamada Getting Any?). Sí: como siempre, está la ùltima de Kitano. A las 22 en la Sala Lugones.

 

Homecomimg: Joe Dante, realizador de algunas minucias como Gremlins, Viaje Insólito, Pequeños Guerreros y al obra maestra La segunda guerra civil, aquí sólo editada en video, narra la historia de soldados zombie que regresan de Irak para ajustar cuentas con los villanos, ni más ni menos los republicanos amigos de Jorgito Bush. ¡Sí, más política, pero dentro del terror y la comedia guarra! Imperdible y buen cierre -de una hora- a las 23,45 en el Abasto, sala 11.

15

de
Abril

Gentilezas, restauraciones y huevos de Pascua

Hagan clic aquí para descargar la grilla.

 

Devolución de gentilezas: este muchacho linkeó este blog al suyo. Si no escribiera muy bien (estoy de acuerdo con algunas cosas y no con otras, pero lo que importa es cómo se dice en este caso), no lo pondría acá. Pero se lo merece. Si quieren más Bafici, hagan clic acá : Bafici.Doc.Ar, de Nicolás Sorrivas.

 

Potemkómetro: ¿La pasan bien hasta ahora? Yo sí, más allá de que me estufa perderme alguna película que querría ver y la cefalea ya parece -sigamos con el tono de las fechas en las que estamos- corona de espinas. Pero así es la pasión, vieron: uno no para. Anoche tuve la oportunidad de ver por cuarta vez en pantalla grande, pero por primera vez como la gente, esa película que se llama El Acorazado Potemkim. Quiero señalar tres cosas del evento que realizóse en nuestro magno teatro musical, el Colón.

 

 

1) Todo el mundo se llena la boca diciendo que Potemkim es una obra maestra. Desde que la vi por primera vez a los 14 años hasta ahora, lo dudo. Es un film entretenido, sin pausas, claro como el agua y con mucha propaganda. Eisenstein encuadraba como los dioses, pero la película tiene una falsesdad "publicitaria" que salta a la vista. Hay algo de demasiado caricaturesco en la bondad de los marinos, la solidaridad de todas las clases sociales de Odessa, la mirada del médico de a bordo y el resto de los oficiales, especialmente del sacerdote. Hoy todo eso se ha transformado en una especie de pieza de museo que nadie mira con ojos críticos. Es decir, incuestionable.

 

 

Siempre le dí (el puntaje es un juego, aclaremos) un 6. Es un film que marcó la historia pero que no vibra como -pongamos contemporáneos- La General (10), La quimera del oro (8), Anna Christie (8), El mundo marcha (9), Codicia (10), Pimpollos rotos (8), Paris qui dort (8), La pasión de Juana de Arco (9, pero mejor: Vampyr -10-, también de Carl Dreyer), Haxän (8), Nosferatu (10) o Metrópolis (9). Todos films mudos y de todo el mundo. Pero Potemkim es un pedazo de historia, y creo que eso se le festeja más que su verdadera calidad cinematográfica. Para que no piensen que me ensaño con Eisenstein, aclaro: Alejandro Nevsky es un 9 e Iván el terrible -ambas partes- un 10.

 

 

2) La única manera de poder hacer esta clase de razonamientos es ver las películas lo mejor posible. El Colón está bien, pero le quita a una película eso de inmediato y cercano a nosotros que tiene. De todas maneras, la proyección, la orquesta y la reaparición del nombre de Trotsky (desaparecido de las copias del film durante el stalinismo) valieron la pena. Moraleja: hay que cuidar las películas (lo que no implica decir que todas, pero todas, todas, valen la pena).

 

 

3) Más allá de las películas que presenta el Bafici, fue la noche más bizarra, tomando en cuenta que "bizarro" no significa necesariamente "raro" sino "valiente". Había gente "del Colón", más estudiantes de cine, más la escenografía propia de la sala, más un interés genuino y entusiasmo por lo que se veía. Y hay muchas escenas que, todavía, calientan la sangre (no sólo las escalinatas, sino, sobre todo, las masas caminando crecientes en Odessa y el mar poblado de veleros que se acercan al acorazado -secuencia que es indudable que Wolfgang Petersen vio de frente y perfil antes de filmar los barcos de Troya, porque es igual-). Esta clase de cosas, pues, vale la pena. Que se repita.

 

ADDENDA: ¿Sabían que hay una versión del Potemkim musicalizada por los Pet Shop Boys que la transforman en una perfecta película gay? Aclaremos: Eisenstein era homosexual y tuvo más de un problema para sobrevivir a esa condición en la ferra URSS de Papito Stalin. Lo de los Pet Shop Boys es jugar con esa idea (y ojo que funciona).  ¿No habría sido ma-ra-vi-llo-so ver esa versión en el Colón? A ver si para la próxima, eh… Go Weeeest…!!!!!

 

 

Y ahora, a recomendar para la Pascua, que se acaba el sábado.

 

Abril de Vietnam en el año del gato Imaginen un cubano comprometido con la Revolución que viaja constantemente a Vietnam en el peor momento de la guerra. Bien, de esas experiencias se construye este documental de Santiago Álvarez, imprescindible para conocer un pueblo y una mirada que están en las antípodas de lo que supo -o quiso- mostrar cierto cine de Hollywood. Abasto 10, a las 11,30.

 

 

Shadow (seguido por Svyato). El primero es un corto de la enorme, gigantesca Naomi Kawase (la que filmó esa obra maestra llamada Shara, que a gritos venimos pidiendo que alguien estrene en estas pampas). Emotivo, contenido y magistral (para usar los tres adjetivos que suele adosar Carlos Morelli en sus definiciones críticas). El otro es de Viktor Kossakovsky, otro gran realizador del que se ha visto bastante en el Bafici…y en ningún otro lugar. Doble programa de cine perfecto (el primero es mejor que el segundo, aclaremos). A las 12,30 en el Abasto, sala 11.

 

 

Paul Driessen, programa 2: Este señor holandés hace unos dibujos animados la mar de raros y la mar de cómicos. En esta selección se muestra una genialidad llamada El fin del mundo en cuatro estaciones, donde la pantalla parece una página de historietas y en cada cuadrito pasa algo. Uno empieza a ver que todo se conecta en una versión apocalíptica y disparatadamente cómica. No, no son Lucas y Bugs, pero siguen esa tradición anárquica. A las 15,30 en el Malba (y a las 17 va el programa 3, donde aparece 3 Misses, la versión más perversa y cómica de los cuentos de hadas que Disney trivializó. Ver y después morir de risa).

 

 

Le domaine perdu: El universo cinematográfico considera a Raúl (o Raoul, desde que vive en Francia) Ruiz como un gigante. Prolífico, personal, con un cine que mezcla la sátira social y la observación sobre el poder de la ilusión, adaptador exitoso de nada menos que Proust -El tiempo recobrado-, admirador de Hitchcock -Comedia de la inocencia- y genio del cine latinoamericano -todos de pie con Palomita Blanca- muestra su última película. Con una libertad inusual, cuenta una y muchas historias que encadenan el Chile donde vivió y la caída de Allende con la Francia que adoptó y la Rumania donde filmó esta vez. Un personaje cualquiera y una situación cualquiera del film tienen más creatividad y gracia que cinco millones de horas de los últimos mainstream. Va a las 20,30 en el Atlas Santa Fe 2.

 

 

The Aristocrats: No se la pierdan. Nada más. Es la historia de un chiste contada por comediantes. Vayan. Juzguen la actuación de Carrie "Princesa Leia" Fisher (explicando las raras preferencias sexuales de su mamá Debbie Reynolds), no se pierdan lo de los chiquititos de South Park ni la teorización sobre El Chiste de Paul "Mad about you" Reiser. Lleven pañuelo y ajústense los cinturones. Si ya la vieron…¡vuelvan! A las 22 en el Atlas Recoleta.

 

 

El conde Drácula: Les recomendamos una de las peores películas del mundo, esta producción de terror a la galaica de Jess (Jesús) Franco. El pobre no va a resucitar fácil, pero este film tiene un interés: no "reírse de lo malo que es", sino entender por qué una película es mala. Aunque tiene sus valores también, dado que se realizó en un contexto de férrea censura y por alguien que, más allá de su necesidad comercial, amaba el cine de género. Juro que no me gusta recomendar un film malo, pero está bien en el contexto de un festival. Y es divertido, además. A las 23,15 en el Malba.

 

 

La Herencia: Ricardo Alventosa es uno de los cineastas menos recordados de la Generación del ‘60, esos primeros "independientes" (no lo eran tanto, lo que no tiene nada que ver con la calidad de sus películas), y La Herencia es su aporte -más que meritorio, como verán- a la historia difusa y llena de vaivenes de nuestro cine. Va a las 22,15 en el Abasto, sala 6.

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