14
de
Abril
Robin Williams, tendencias y qué ver el sábado
El chiste del día
Un rabino entra a un bar con un loro en el hombro. El barman lo mira y pregunta ‘¿Dónde conseguiste uno así?’, y el loro contesta ‘En Brooklyn, dónde si no’.
(Chiste políticamente incorrecto pero delicioso contado por Robin Williams en Los Aristócratas.)

Sí, uno ve la grilla y tiembla por más de una razón. Una de ellas es que no sabe qué ir a ver. Otra, que no sabe si va a conseguir entradas. La tercera, que simplemente no tiene idea de si lo que va a ver le va a gustar o no. Pero hay algo impresionante en el Bafici, un festival que tiene una identidad muy definida: se sale de la sala y hay con quién discutir lo que uno acaba de ver, conocido o desconocido (o conocido que acerca a un desconocido que se transforma en conocido y sigue la cadena). Y no es difícil que uno cambie de opinión un par de veces respecto de lo que piensa de una película.
Lo que se nota es ese movimiento. También algunas tendencias: los jóvenes, que son mayoría en el público, optan por las películas sobre historias personales, las que se acercan a un género en particular o las que hablan directamente de música. Son los que menos asisten, por ejemplo, a ver documentales (antes de que protesten: sí, van, pero menos).
Ah, y ya que estamos, una crítica. El Bafici es un gran exhibidor de documentales, pero como no hay una sección que los agrupe per se (como tampoco la sección de animación está identificada como tal), se pierden en la programación. Eso le juega a favor en cuanto a que mucha gente los va a ver -y los disfruta- sin caer en el prejuicio que la palabra "documental" conlleva. Pero también le juega en contra cuando uno está básicamente interesado en el género. Quizá haya que pensar eso para más adelante: este año, de todas maneras, la grilla/revistita es un verdadero lujo y quejarnos nos quejamos de llenos.
Sábado de gloria
Seven Invisible Men: Seguro que no saben quién es el lituano Sharunas Bartas, pero les aclaro que es uno de esos nombres que hacen ruido en los festivales y en países donde se estrenan las películas que valen la pena. Bien, no es para todo el mundo, trabaja mucho con planos largos y un ritmo hipnótico. Acá hay un tono un poco menos pausado que en otros films, pero no, de ninguna manera, menos riguroso. Vale la pena para pensar qué otras posibilidades, todavía, guarda el cine. Va a las 11,45 en el Abasto, sala 12.
We Can’t go home again: En cambio, es seguro que sí saben quién fue Nicholas Ray, ese gran director de los Estados Unidos que creó Rebelde sin causa, 55 días en Pekín y Rey de reyes, por nombras sus films más conocidos y menos personales. El resto de su obra es extraordinario en todo sentido: artístico y político. Ésta es una película experimental e independiente, totalmente a contramano del Hollywood al que sirvió -y del que se sirvió- para crear cosas. Y su última obra, además. Imperdible y va en la sala Lugones a las 14,30.
One Night in Mongkok: Nunca nos fallan los orientales a la hora de combinar melodrama amoroso, tiros, líos y cosha golda. Acá un joven y una chica se encuentran, de enamoran y, como suele suceder en estos rincones de la Tierra, tienen un montón de tipos armados hasta la coronilla atrás. Las escenas de acción tienen imaginación y claridad; las de amor tienen emoción y lágrimas. No sé qué más pueden pedir. A las 15,15 en el Atlas Santa Fe 1.
Last Days: La combinación perfecta del cine estadounidense que no nos llega. Un realizador extraordinario y rabiosamente personal (Gus Van Sant), la historia del grunge y, en especial, el martirologio de Kurt Cobain y un trabajo de puesta en escena y de cámara que deja boquiabierto hasta al fanático de Los bañeros más locos del mundo. Bueno, no es verdad, pero la película es tan extraordinaria que sería una pena que alguien se la perdiera, especialmente porque nadie -nadie- tiene la intención de estrenarla. Relean de qué trata y traten de pensar por qué razón nadie piensa que pueda funcionar en un par de salas. Mientras tanto, va en el Abasto, sala 10, a las 18,00.
Punk: Attitude: Y ya que estamos con la música, vamos a ver qué fue y -especialmente- qué pasó y dónde quedó aquella revolución que comenzó con Johnny Rotten, el tipo que rechazó con un fuck-off entrar al Salón de la fama del rock (donde Bono, qué bono que es, sí está -claro, entre charla y charla con los líderes del mundo, cada tanto compone algo, perdón, perdón por la disgresión). Bueno, que éstos eran revolucionarios musicales de verdad y no à la mode. Termino el comentario en galo porque se ve en la Alianza Francesa a las 21,30.
Citizen Dog: Y la rareza del día. Una película donde casi todo es disgresión, alegría, creatividad visual y -otra vez…es imprescindible- música. ¿Comedia musical? ¿Film de ruptura? ¿Romance divertido? ¿Melancolía a los gritos? Es difícil de describir esta película pero, créanme, si van con la cabeza bien abierta la van a disfrutar como un postre donde caben todos los postres. Hagan caso. Es de Tailandia y vale la pena. Va a las 0 en el Atlas Santa Fe 2. Después salen a bailar, que hay fiestas del Festival en media Capital (averiguar en el Abasto).








