El BigoBlog

14

de
Abril

Robin Williams, tendencias y qué ver el sábado

El chiste del día

 

Un rabino entra a un bar con un loro en el hombro. El barman lo mira y pregunta ‘¿Dónde conseguiste uno así?’, y el loro contesta ‘En Brooklyn, dónde si no’.

 

(Chiste políticamente incorrecto pero delicioso contado por Robin Williams en Los Aristócratas.)

 

Sí, uno ve la grilla y tiembla por más de una razón. Una de ellas es que no sabe qué ir a ver. Otra, que no sabe si va a conseguir entradas. La tercera, que simplemente no tiene idea de si lo que va a ver le va a gustar o no. Pero hay algo impresionante en el Bafici, un festival que tiene una identidad muy definida: se sale de la sala y hay con quién discutir lo que uno acaba de ver, conocido o desconocido (o conocido que acerca a un desconocido que se transforma en conocido y sigue la cadena). Y no es difícil que uno cambie de opinión un par de veces respecto de lo que piensa de una película.

 

Lo que se nota es ese movimiento. También algunas tendencias: los jóvenes, que son mayoría en el público, optan por las películas sobre historias personales, las que se acercan a un género en particular o las que hablan directamente de música. Son los que menos asisten, por ejemplo, a ver documentales (antes de que protesten: sí, van, pero menos).

 

Ah, y ya que estamos, una crítica. El Bafici es un gran exhibidor de documentales, pero como no hay una sección que los agrupe per se (como tampoco la sección de animación está identificada como tal), se pierden en la programación. Eso le juega a favor en cuanto a que mucha gente los va a ver -y los disfruta- sin caer en el prejuicio que la palabra "documental" conlleva. Pero también le juega en contra cuando uno está básicamente interesado en el género. Quizá haya que pensar eso para más adelante: este año, de todas maneras, la grilla/revistita es un verdadero lujo y quejarnos nos quejamos de llenos.

 

Sábado de gloria

 

Seven Invisible Men: Seguro que no saben quién es el lituano Sharunas Bartas, pero les aclaro que es uno de esos nombres que hacen ruido en los festivales y en países donde se estrenan las películas que valen la pena. Bien, no es para todo el mundo, trabaja mucho con planos largos y un ritmo hipnótico. Acá hay un tono un poco menos pausado que en otros films, pero no, de ninguna manera, menos riguroso. Vale la pena para pensar qué otras posibilidades, todavía, guarda el cine. Va a las 11,45 en el Abasto, sala 12.

 

We Can’t go home again: En cambio, es seguro que sí saben quién fue Nicholas Ray, ese gran director de los Estados Unidos que creó Rebelde sin causa, 55 días en Pekín y Rey de reyes, por nombras sus films más conocidos y menos personales. El resto de su obra es extraordinario en todo sentido: artístico y político. Ésta es una película experimental e independiente, totalmente a contramano del Hollywood al que sirvió -y del que se sirvió- para crear cosas. Y su última obra, además. Imperdible y va en la sala Lugones a las 14,30.

 

One Night in Mongkok: Nunca nos fallan los orientales a la hora de combinar melodrama amoroso, tiros, líos y cosha golda. Acá un joven y una chica se encuentran, de enamoran y, como suele suceder en estos rincones de la Tierra, tienen un montón de tipos armados hasta la coronilla atrás. Las escenas de acción tienen imaginación y claridad; las de amor tienen emoción y lágrimas. No sé qué más pueden pedir. A las 15,15 en el Atlas Santa Fe 1.

 

Last Days: La combinación perfecta del cine estadounidense que no nos llega. Un realizador extraordinario y rabiosamente personal (Gus Van Sant), la historia del grunge y, en especial, el martirologio de Kurt Cobain y un trabajo de puesta en escena y de cámara que deja boquiabierto hasta al fanático de Los bañeros más locos del mundo. Bueno, no es verdad, pero la película es tan extraordinaria que sería una pena que alguien se la perdiera, especialmente porque nadie -nadie- tiene la intención de estrenarla. Relean de qué trata y traten de pensar por qué razón nadie piensa que pueda funcionar en un par de salas. Mientras tanto, va en el Abasto, sala 10, a las 18,00.

 

Punk: Attitude: Y ya que estamos con la música, vamos a ver qué fue y -especialmente- qué pasó y dónde quedó aquella revolución que comenzó con Johnny Rotten, el tipo que rechazó con un fuck-off entrar al Salón de la fama del rock (donde Bono, qué bono que es, sí está -claro, entre charla y charla con los líderes del mundo, cada tanto compone algo, perdón, perdón por la disgresión). Bueno, que éstos eran revolucionarios musicales de verdad y no à la mode. Termino el comentario en galo porque se ve en la Alianza Francesa a las 21,30.

 

Citizen Dog: Y la rareza del día. Una película donde casi todo es disgresión, alegría, creatividad visual y -otra vez…es imprescindible- música. ¿Comedia musical? ¿Film de ruptura? ¿Romance divertido? ¿Melancolía a los gritos? Es difícil de describir esta película pero, créanme, si van con la cabeza bien abierta la van a disfrutar como un postre donde caben todos los postres. Hagan caso. Es de Tailandia y vale la pena. Va a las 0 en el Atlas Santa Fe 2. Después salen a bailar, que hay fiestas del Festival en media Capital (averiguar en el Abasto).

13

de
Abril

Color Bafici, reco del viernes y lecturas.

 

 

 

Seguimos dando vueltas por el Abasto y aledaños. Las cosas están bastante bien organizadas y, hasta el momento –tengamos en cuenta que es Semana Santa y hay mucha gente libre- no hemos tenido problemas para ver películas. A diferencia de lo que pasa generalmente en Mar del Plata, donde todo comentario tiene que ver con la producción, aquí se habla de estética, de cine, de política y de otras menudencias que resultan perfecta terapia para el cerebro.

 

 No hablamos de la apertura del Festival, como siempre austera y con pocos discursos. A diferencia de lo que sucedió en la presentación de prensa, esta vez sí estuvo el director del INCAA, Jorge Álvarez. Algo que debería de ser obligatorio siempre para el encargado de manejar (¿se seguirá prefiriendo el término “gerenciar”?) el cine nacional. Casi no hay caras largas: lo que más se ven son ojeras, que son la moda del Bafici. Lo que nos lleva a una reflexión de puro Perogrullo: hay gente que quiere arriesgarse a ver algo raro, algo nuevo, algo insólito, algo extraordinario.

 

 

Entre esas cosas, pasemos revista –así van buscando en la grilla- a un par de películas. Un documental llamado El oleoducto vecino o –más bello, más exacto, para eso está la poesía- Un dragón en las aguas puras del Cáucaso. El oleoducto que construye la British Petroleum entre Turquía, Azerbaidjián y Georgia causa enormes problemas para los vecinos de un pueblito de este último país.

 

 

El film, narrado con una precisión propia del mejor cine narrativo clásico, cuenta la resistencia de estos campesinos a ser aplastados por la multinacional. Y muchas cosas más, aledañas al problema central. No podemos decir que sea una obra maestra, pero sí que es extraordinario. Las enormes palas excavadoras son, gráficamente y sin subrayar, ese dragón del que habla el título original. La cámara se mete en la vida de los pobladores, en despachos ministeriales e incluso en la vida de ese estadounidense que está allí para convencer a un gobierno y a unos pobladores de que se trata de un negocio justo. Uno puede pensar que esos georgianos pueden ser los vecinos de Gualeguaychú, por ejemplo. Más allá de la justicia de la causa, lo que vale la pena ver es cómo el problema del capital aplastante y la corrupción es universal. Ante el poder del dinero, todos somos hermanos.

 

 

Antípodas: Stephen Tobolowsky´s Birthday Party. Comentamos que era la fiesta de cumpleaños de este actor hiperconocido de cara pero desconocido de nombre. El muchacho cuenta una cantidad impresionante de anécdotas llenas de humor y se revela como un comediante de la vida real extraordinario. En la patria del dinero, la espontaneidad de la vida corriente de alguien ubicado en un lugar rarísimo (Hollywood) muestra que detrás de la máscara de la fama hay gente. Y que, también, somos como ellos. Averiguarlo a las risotadas es impresionante.

 

 Viernes que te quiero viernes

 

El Perro Negro: Historias de la Guerra Civil Española. Este film trabaja a partir de escenas documentales, películas amateur y testimonios. Y lo impresionante es cómo ese conflicto sangriento que fue el campo de pruebas de la Segunda Guerra Mundial –física e ideológicamente- fue algo real, sufrido por gente real. La idea de la película es trascender el recuerdo y colocarnos en el lugar de lo inmediato. Y es brillante en el montaje y la aplicación de sus materiales. Seguro va a provocar, además, emociones y discusiones (no todos los colegas creen que sea buena). A las 13 en el Abasto, sala 8.

 

Reflections: La cuota oriental es bastante nutrida, como siempre en el Bafici, y de muy buena calidad. Aquí se trata de un cuento de amor y locura y muerte, donde una pareja de chicas enamoradas (o apasionadas, no es exactamente lo mismo) se ve en crisis cuando una de ellas se siente atraída por un hombre. Cine calmo pero al mismo tiempo con irrupciones de violencia. Lo que más importa aquí, además de la historia inusual, es el uso del encuadre para dar valor dramático a lo que se cuenta. O sea, que la película tiene imágenes increíbles que vale la pena revisar. A las 17,15 en el Abasto, sala 9.

 

 Screaming masterpiece: Amigos…en Islandia no todo es alcohol y Björk. Bueno, en realidad es eso y más música. Acá hay un pueblito donde la gente se dedica a la música, lo que permite una cartografía mínima pero extraordinaria de cómo suena ese país que el universo toma por un iceberg. No sólo es simpática y sincera, sino también engancha por lo interesante de lo que muestra. Para dejar de lado al chaqueño Palavecino, otra clase de folklore (término inglés que tanto gusta a los vernáculos). A las 18 en el Atlas Santa Fe 2.

 

Permanent Vacation: Y ya que se acaba de estrenar la última película de Jim Jarmusch en los cines out-fest, qué tal ver su primerísima primera película. Vida bohemia de un muchacho que deambula por Nueva Cork en busca de la Europa si no perdida por lo menos esperada, tiene ese humor sutil, esa puesta en escena tranquila pero con toques inestables y esas actuaciones en las antípodas de la macchieta que caracterizan el cine del muchacho. No es lo mejor que hizo, pero piensen a) que estaba empezando –y empieza bien-, b) que es de 1980. Sí, aparece John Lurie antes de volverse figurita de “coolto”. A las 23 en el Abasto, sala 10.

 

No perderse por nada del mundo: el dossier con textos de discusión sobre el cine argentino (se puede pedir, si no, está en Prensa). Los hay de Sergio Wolf (crítico), Diego Dubcobsky (productor), Andrés Di Tella (docente y cineasta) y Marcelo Panozzo (crítico y periodista). Pero son impresionantes los textos de Juan Villegas (crítico y cineasta: confieso que amigo personal pero que tal cosa nada tiene que ver con que pondere su texto) y de Rafael Fillipelli (cineasta, docente y lumbrera polémica, además de profesor de casi todos los integrantes del Nuevo Cine Argentino). Que leer también es bueno. Si quieren, después peleamos por esos textos. Tiro la primera piedra: Fillipelli tiene razón.

(De aquí a Terra)

12

de
Abril

¡Santo Jueves!

Ver la grilla del Bafici es desesperar: no se sabe qué elegir. Además, el Festival tiene como característica no ir a lo hiperseguro y presentar material del que casi no sabemos nada. Eso es excelente. La mejor estrategia debería ser elegir al azar, por el nombre del director (quiero decir, por cómo suena), por el título, por un rumor, porque sí. (¡Porque sí es genial!)

Pero sí, ya sé, uno no tiene ni todo el tiempo del mundo ni todo el dinero del mundo como para ir a ver cualquier cosa, y pretende no ensartarse demasiado. Compartiendo con ustedes la perplejidad y la bulimia (eso sí, nada de vomitar), vamos a recomendar algunas cosas para el jueves.

 

Paul Driessen

 

No es ningún secreto que mi locura es el cine de animación. Si quierenun motivo, pueden ver estos cortos del holandés Paul Driessen, un genio del humor raro, del dibujo exacto, de la locura y la sincronización. Son películas que además piden del espectador que esté atento para pescar el chiste y que además incluyen una mirada anárquica sobre el mundo que nos toca vivir. El programa 1 va a las 15,45 en el Malba.

 

Ingmar Bergman

 

No es ningún secreto que mi locura es la indiferencia casi absoluta por el cine de Ingmar Bergman. Lo que no quita que el sueco sea importante en la historia del cine. Dos documentales dos, juntos, lo muestran trabajando y pensando su obra y su vida. El primero se llama -revelador- Bergman y el teatro; el segundo Bergman y la isla de Faroe. Para los que lo quieren (y también para los que no, viejo…no sean vagos y hagan los deberes como los hizo el firmante, que se vio casi todos sus films), véanlos a las 17,45 en el Abasto, sala 11.

 

Un dragon en las aguas puras del Cáucaso

 

A una aldea de simpáticos caucasianos llega una multinacional a meter ("construir" es mucho decir, dada la prepotencia del capital) un oleoducto. Pero los aldeanos se resisten con paciencia, solidaridad y buen humor. O cómo enfrentar al monstruo del dinero desde el más tenaz de los sentidos: el sentido común. Es documental y va a las 13,45 en la sala 11 del Abasto.

 

First on the Moon

 

Cientos de películas, desde Los elegidos hasta Jinetes del espacio, nos han contado la epopeya estadounidense más allá de la estratósfera. Pero todos sabemos que los primeros en alcanzar el vacío fueron los rusos que eyectaron a la perra Laika y a Yuri Gagarin. Por fin una película que nos cuenta esa otra conquista del espacio. Llena de material al mismo tiempo pavoroso y cómico (por lo absurdo), este documental es una joyita. Fly me to the moon! en el Abasto 9, a las 23.

 

El acorazado Potemkim

 

¡Y más rusos! Eh, bueno…no, no es la máxima novedad del mundo…¡Pero es el Potemkim! ¿Y qué tal si les digo que no es una obra maestra ni nada por el estilo? Ah, tramposos…¿cuántos la vieron? ¿Y cuántos más de una vez? Entonces, a desempolvar el moño, acicalarse y prenderse de un palco en el Colón. Vale por la copia y porque el cine es ese arte donde todo es de hoy, así que es hora de discutirla. Va a las 20,30 en nuestro principal coliseo.

 

Erotic Chaos Boy

 

Un cineasta coreano y una realizadora japonesa unidos por el amor. Es una especie de diario fílmico, con muy buenos momentos y bastante humor. La cosa -hay que decirlo- es que los coreanos y los japoneses se odian desde la guerra que los enfrentó por un quitáme de allí ese territorio que es mío. Así que en esta historia de amor con algo de sexo se cruza también un panorama social, que es político. Y además, ché, es una película de amor simpática. Va a las 23,15 en el Abasto, sala 8.

 

Cigarette Burns

 

El viernes (santo) no se trabaja. Nada mejor que terminar la jornada con una trasnoche como la gente: el gigante del terror John Carpenter dirige este film sobre una película que vuelve locos a los que la ven. Causa MUCHO miedo. Es de Carpenter (que es decir algo así como uno de los más grandes cineastas de los últimos 30 años), es política y dura una hora nada más (ideal para terminar el día). Una película que vuelve locos a quienes la ven…mmmm….casi como decir "la grilla del Bafici". A la 1,15 en el Abasto, sala 11.

 

El chisme de la jornada

 

Como el año pasado, no hay demasiada vida social en los pasillos o el meeting point, aunque a las 10 había una caja de Bon-o-bon a disposición de quien pasara (comí uno solo). Pero los amigos y los colegas andan por allí. Me encontré después de mucho tiempo con Quintín, ex director del Bafici injustamente expulsado del Festival. Estaba feliz de ver películas y de hablar de cine. El chisme es éste: daba gusto hablar con él con humor y sin resentimientos. Y da más gusto coincidir en nuestro disgusto por El Custodio. Pero eso será para otro día: en el Bafici habrá debate sobre el cine argentino y, como dicen, en la cancha se verán los pingos. Prometo contarlo todo.

 

(De aquí a Terra)

10

de
Abril

Guía para los perplejos

Hay tantas películas en el Bafici que abrirse camino en la programación es un trabajo casi titánico. Hay mucho bueno y mucho interesante, así como mucho que por estos pagos no hemos visto. Así que con todo el riesgo que ello implica, vamos con recomendaciones.

 

Lo que sí vimos

 

The Wild Blue Yonder es la última de Werner Herzog. Con material de archivo de la Nasa y tomas submarinas del Polo Norte, el hombre cuenta la historia de un grupo de astronautas, un extraterrestre, el misterio de la Zona 51 y, para más datos, el futuro de la Tierra y la Humanidad. Es hermosa, es increíble y de una enorme belleza. Además, es para ver en pantalla bien grande.

 

 

 

La toma del poder por Luis XIV es un film que el gran Roberto Rossellini hizo para televisión. Pero en lugar de optar por el documental o por poner grandes actores a vivir como si fuera hoy el ayer, se planteó el desafío de filmar la vida del primer absolutista francés como si el cine hubiera existido en esa época. Y de paso aprendemos cómo aparecieron el amor cortés, la cuisine française, los modales de corte, el ascenso de la burguesía, la moda y hasta el Palacio de Versailles. Es impresionante y genial (como todo el ciclo de Rossellini que va en el Rojas, incluyendo su gran entrevista a Salvador Allende).

 

Cuento de cine, de Hong sang-soo tiene doble interés. El realizador no es un desconocido para los habitués del Bafici, dado que todos sus films pasaron por el Festival. Pero para quienes no lo conocen, se trata de uno de los grandes realizadores coreanos de hoy. Este film tiene dos partes: un corto y la historia de un admirador del director de ese corto y la actriz. Lo que pasa "fuera de la película que está dentro de la pelicula" es una especie de parodia de lo que la "película dentro de la película" cuenta. Aseguro que en el film es todo mucho más claro que en su descripción. Y realmente vale la pena verla.

 

Porno. Bueno, es el backstage de un film porno realizado realmente en el Gran Buenos Aires. Pero es más que eso, porque sin "decir" explícitamente nada, Homero Cirielli, su director, reflexiona sobre el contraste entre los humanos que finjen sentir algo que no sienten y la naturaleza que los rodea. Además, hay secuencias de enorme tristeza y suspenso a la vez, y una mirada rarísima sobre el sexo que, a pesar de que el film tiene escenas explícitas, es lo que menos llama la atención. A revisar.

 

 

 

Los aristócratas es la película con más estrellas del Festival. En serio: Robin Williams, Whoopi Goldberg, Chris Rock, Jason Alexander, Paul Reiser y Eric Cartman (sí, Eric "South Park" Cartman) no me dejan mentir. Son todos comediantes que cuentan el mismo chiste. Pero la clave es que una parte de ese chiste es la descripción de un acto lo más escatológico, perverso, terrible, incorrecto, sexual e insultante posible. Y cada uno lo narra a su manera. Es decir, un documental sobre el poder de la palabra y la libertad de expresión. Pero si no se ríen es porque se equivocaron de sala.

 

¿Qué tienen en común Experimento Filadelfia, Hechizo del tiempo, Mujer soltera busca, Thelma y Louise, El informante, Memento, Garfield y cientos de películas más? Bueno, que en todas ellas actúa Stephen Tobolowsky, el más famoso actor desconocido de Hollywood. Hay una película -Stephen Tobolowsky’s Birthday Party- donde este pelado de anteojos cuenta anécdotas, y es un film imperdible.

Last Days es: Gus Van Sant contando -mostrando- el final de Kurt Cobain. Es una película muy rara, pero extraordinaria. E imprescindible.

 

La casa, de Sharunas Bartas, es una especie de alegoría sobre el mundo contemporáneo, contado a fuerza de largos planos secuencia en una casa que parece infinita. No es un film fácil y es sencillo perder la paciencia, pero vale la pena intentarlo. También del director va Few of Us, que es el retrato de vida rural en Siberia pero también mucho más.

 

El pequeño Otik es el último largo del genial checo Jan Svankmajer, algo más (mucho más) que un cineasta de animación -podríamos decir que más que un cineasta-. Aquí narra la historia de una pareja que, al no poder tener hijos, adopta un tronco de árbol. Pero el tronco cobra vida y se cobra en vidas su alimentación. Es una fábula surrealista de primer orden (Svankmajer pertence al Círculo Surrealista de Praga), con un humor negro extraordinario y una perfecta complementación de las imágenes de acción en vivo con la animación de objetos.

 

Y todo Kiarostami. Viene en fílmico toda su obra, que muchos pésimos pseudo críticos dicen que es aburrida. Vean Close Up o Dónde está la casa de mi amigo o Detrás de los olivos y después traten de que les salga la frase "el cine iraní es aburrido" de los labios. Sí, hay mucho resentido o que sólo ve películas con explosiones (y lo que prefieren son las explosiones a la película, ¡Qué Cosa!)

 

Hay mucho más e iremos diciendo. Pero antes…

 

Lo que no vimos

 

Es muchísimo. Pero vamos a recomendar algunas sin decir nada (aquí pueden descargar la grilla, que dice mucho más de lo que podemos poner en palabras aquí):

 

-The Devil and Daniel Johnston (documental sobre músico)

 

-Linda, linda, linda (chicas coreanas que tocan música)

 

-First on the Moon (rusos tratando de conquistar el espacio, Stalin y Kruschev mediante)

 

-Culloden (el iconoclasta Peter Watkins cuenta la masacre de una batalla inglesa de 1746 como antecedente de limpieza étnica)

 

 

 

-Chang, un drama de la jungla (los directores del King Kong original armaron un falso documental sobre la vida en la selva; en base a este rodaje después escribieron King Kong)

 

-El oleoducto en la puerta de casa (un grupo de personas de Georgia -ex Unión Soviética- luchan con una poderosa petrolera multinacional)

 

-El Perro Negro-Historias de la Guerra Civil Española (esa masacre, contada con fragmentos encontrados y películas amateurs del período)

 

-Election (¡No podía faltar Johnny To, esta vez contando la vinculación entre política y mafia!)

 

-Takeshi’s (Idem Kitano, contando la historia de sí mismo y de un desgraciado doble a puro humor -este señor siempre fue un humorista-)

 

 

 

Y como dijo Roger Vadim "Elijo las películas como las mujeres: corriendo riesgos". Y se casó con Brigitte Bardot, Catherine Deneuve y Jane Fonda -antes del aerobic, Ted Turner y JLo, claro. Así que vayan al riesgo, que seguro vale la pena.

 

(De aquí a Terra)

5

de
Abril

Cine nacional o dónde estamos parados.

Esta semana se estrena El Custodio, film argentino e independiente. Paralelamente, el martes (¡Qué día…martes!) comienza el Bafici, que es algo así como el punto de encuentro del cine independiente, argentino o no. Tenemos derecho de preguntarnos, después de una década larga de nuevo cine argentino y ocho Baficis ocho, dónde estamos parados.

 

Empecemos por El custodio. Es el primer largo de Rodrigo Moreno, codirector del corto de Historias Breves (la uno, la gloriosa, aquella que tenía a Lucrecia Martel, Daniel Burman, Adrián Caetano y más) Guarisove, junto a Andrés Tambornino y Ulises Rosell. Trío que luego creó el largo El descanso, una comedia de costumbres a contrapelo de lo que acostumbra el género en este país.

 

Alejado del humor que esos dos intentos tenían, El custodio es una película grave, bien hecha en lo técnico, con un guión de acero inoxidable, donde prima el control absoluto sobre cada fotograma. Pero al verla mi sensación fue de saturación, de que estos cineastas le hicieron caso al célebre Louis B. Mayer cuando gritaba "¡Estoy harto de los viejos clichés! ¡Tráiganme clichés nuevos!". Es decir: la combinación "no digo nada que se vea en la imagen, dejo de lado todo psicologismo, me remito a ser austero y controlado, filmo todo muy bien, busco tomas increíbles, me remito a un pedacito del mundo como un entomólogo e incluyo un par de escenas grotescas para aligerar" generó una forma que llegó a un límite.

 

Y lo digo con mucha pena, porque sé que esta gente quiere hacer cine de verdad y no fotos de gente que habla, como aquellos Doria, Olivera, De la Torre, Puenzo y siguen firmitas. Ese límite es la emoción: nada me importó de la vida de esos personajes. Nada, absolutamente, porque ya sabía qué les iba a pasar y -peor- cómo les iba a ir desde los 20 minutos iniciales.

 

Que se entienda: no es que la película "esté mal hecha", sino que está todo tan controlado para que quede bien, es tan "cinematográficamente correcta", que se olvidaron de inyectarle sangre.

 

Lo que nos lleva al Bafici.

 

 

 

El Bafici era el lugar donde el cine argentino más osado tenía su vidriera, y donde podía ganar premios una película como Mundo Grúa (sí, allá lejos y hace tiempo, cuando lo inauguró -quién diría- Darío Lopérfido). También se vieron en sucesivas ediciones Sábado, Modelo 73, El descanso, La libertad, La fe del volcán, Parapalos, Animalada, Silvia Prieto, Los muertos, Los rubios, Balnearios y muchas más. Películas que definieron un modo nuevo de hacer y ver cine. Pero la gran pregunta, con Mar del Plata incluyendo su propia sección de cine argentino nuevo -que tiene títulos importantes- es si el Bafici seguirá siendo esa ventana.

 

Y algo más: el Bafici era el lugar donde los estudiantes de cine veían cosas que nunca, jamás, iban a poder ver en las salas de estreno. ¿Qué pasaría si tal cosa dejase de suceder? Si sólo viéramos nombres "consagrados" (siempre los hubo, además: Rohmer, Godard, hasta John Ford pasaron por allí), ¿no se reduciría a hacer más de lo mismo?

 

Este año es decisivo para el Bafici porque es el primero donde la dirección del Festival, a cargo de Fernando Martín Peña -un tipo que sabe mucho y es muy capaz para el puesto-, no se encuentra con ningún trabajo previo (el año pasado algo había quedado de lo que el equipo de Quintín había hecho). Y con la cercanía de Mar del Plata y mucha gente diciendo en pasillos (juro haberlo escuchado) "El Bafici se va a fusionar con Mar del Plata…para qué dos festivales". Es una estupidez, claro, pero se sabe que la inteligencia humana es limitada y la estupidez, no.

 

Bien, como se ve, esto está lleno de dudas. El cine argentino que viene este año está plagado de Patoruzitos y Bañeros, que seguramente rompan taquillas. Sería bueno entonces plantear una nueva ruptura y una nueva defensa del cine que osa decir su nombre por estos pagos.

 

 

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