31
de
Agosto
DVD: La batalla continúa

Prometí hablar un poco de este tema y algo me hizo tener apuro. Hoy falleció Glenn Ford y busqué para armar una nota qué ediciones había en nuestro país de algunas películas. De paso fui al Blockbuster del barrio por las dudas. Hay algunas editadas, pero en Blockbuster, claro, nada. Buscarlas para comprarlas es también un calvario. ¿Por qué?
Hace un año hablamos en una nota de lo pobre que es la edición en video. Poco a poco se empiezan a ver clásicos pero hay dos problemas base:
1-Los extras son paupérrimos. En ediciones extranjeras hay una cantidad enorme de material de archivo, tomas extras, comentarios y un largo etcétera que en las ediciones nacionales desaparecen. Esto no pasa nada más con los clásicos, sino con todo. ¿Por qué? Simple: en la Argentina se suele grabar en discos de menor capacidad, con lo que se quitan materiales para que todo entre en un solo disco. De allí la proliferación de "ediciones especiales en dos discos", que suelen ser en uno solo en ediciones extranjeras. Con los clásicos esto se nota mucho más.
2-La madre del borrego: las grandes cadenas (básicamente hay una sola, Blockbuster), no compra más que los estrenos y las películas de gran circulación. Y eso en cantidades enormes, sin prestarle atención a otras cosas, especialmente a la variedad. Si compran algún clásico, se distribuyen en pocos locales, especialmente los de zonas más acomodadas donde, se supone, un público más enterado o más curioso puede acceder a ellas. Pero como no compran gran cantidad, suele pasar que los editores sólo sacan una cantidad mínima que, con el tiempo, o no se consigue para alquiler o desaparece para la venta.
Pongamos ejemplos: El hombre sin pasado se conseguía en DVD hasta hace unas semanas en oferta (19,90, buen precio) en cierta cadena de disquerías. Pero en los videoclubes, salvo en esos pocos donde hay gente que sabe de cine y cuida al cliente, no. Y como BB no la tiene, la edición es mínima.
Las consecuencias son las mismas de cualquier concentración de la oferta, lo mismo que pasa con las salas. Hay pocas salas, las ocupan pocos títulos y no hay opciones para ver. Cosas más increíbles: hay videoclubes "de cadena" donde encontrar una copia de El Ciudadano (no hablamos de un clásico poco conocido) es virtualmente imposible. Súmese a esto que los VHS están desapareciendo de todas partes y se comprenderá que el patrimonio "alquilable" queda reducido a los pocos títulos que tuvieron estreno en cines, o a lo que se compra por buena voluntad del dueño del videoclub.
Éste también es un motivo del crecimiento de la piratería. Hace poco un conocido me mostró una copia "trucha" de la extraordinaria Calles de fuego, de Walter Hill. Es una edición reciente. Fue una película exitosa de los ‘80 y casi toda mi generación la vio y gustaría de volver a verla. Pero…¿alguien la vio recientemente en los videoclubes? ¿Y si alguien la ofrece trucha qué hacemos: no la vemos para que la MPA (estadounidenses) siga diciéndonos que copiar o comprar pirata es un delito comparable a robar un auto o hurtar una cartera? Busquen a ver si encuentran para alquilar La General, Doce del Patíbulo, Algo para recordar, Psicosis, Fuerte Apache, El arca rusa o Las vírgenes suicidas (vieron que mezclé épocas y estilos). Todas están editadas en nuestro país pero ¿quién las tiene?
Es decir: por una parte, nos cuesta acceder a buenas ediciones con la calidad que corresponde. Por otra, directamente tener variedad en los títulos. La concentración de títulos y la estandarización del gusto -lo que lleva al pensamiento único, simplista, facilista, frívolo y acrítico- han alcanzado incluso al video. Sí, somos libres de elegir, pero sólo entre lo que los millonarios quieren. ¿Acaso no es también un ataque a la educación?




