30
de
Noviembre
Chivo, autosaludo y elogio desmedido

Empieza diciembre y se cumple un aniversario muy importante para quienes escribimos sobre cine profesionalmente: hace quince años (quince ya…) salió por primera vez El Amante en los quioscos. Nobleza obliga: escribo allí desde hace ocho años y soy lector desde el primer número, así que cualquier cosa que diga puede carecer de perspectiva. Pero de todas maneras trataré de ser objetivo, más allá de que es algo muy emocionante formar parte de la revista de cine más longeva e influyente surgida en la Argentina.
El Amante no es una revista "para ver qué se estrena", sino para discutir de cine. Los redactores además asumen (asumimos) que la crítica -de cualquier cosa- es un discurso rabiosamente subjetivo y se escribe desde ahí. Contra cualquier acusación, en El Amante no hay acuerdos instantáneos o programáticos sobre nada: la discusión sobre cada película suele ser larga y la mayoría de las veces no hay consenso respecto de si un film o un director vale o no vale la pena. Por otro lado, se aborrece del discurso académico aunque se trata de ser igualmente preciso sin caer en la terminología de "monografía de facultad", que muchas veces oscurece más de lo que aclara.
Pero lo más importante de la revista no es tanto si es buena o mala (para mí es buenísima, pero como no tengo objetividad al respecto pueden dejar de lado este paréntesis), sino que surgió en una época donde la crítica de cine era campo de comentaristas que sólo le decían al espectador si la fotografía "estaba bien" y que defendían el cine argentino por amiguismo o defecto. El cine de ciertos directores, era "genial" porque sí (sin crítica, es lo que pasaba con Bergman o cualquier francés); si era de Hollywood era "pasatista" y nadie se ponía a pensar qué decía del mundo además de ser un entretenimiento; y si era argentino, "hay que defenderla…¡Empeñaron hasta la camisa para hacerla, pobres!". La discusión brillaba por su ausencia.
El Amante no nació para hacerle frente a esto: terminó haciéndolo naturalmente. Nació porque había gente que tenía ganas de escribir del cine que le gustaba sin atarse a fórmulas. A veces salió bien, a veces no tanto. Digamos que ahora es un medio "consolidado" que pasó por muchísimas crisis y cambios. Los sigue pasando, y está bien que así sea.
Lo que en realidad quería decir es que El Amante -y otros medios que nacieron casi en la misma época, como La Maga- permitieron una renovación por lo menos en la crítica de cine. Como diría un periodista deportivo, "se rompieron los códigos". Y agrego "mafiosos", en cuanto a lo que "mafia" tiene de hermandad jurada. Mal o bien, hoy en los medios masivos se escribe crítica de cine de manera diferente, más discutible (lo que le hace bien al lector) y más honesta. Y también hay, en el país, otro cine completamente diferente del que se defendía en los ochenta, sin ir más lejos.
Mucho tiene que ver la crítica en eso: El Amante celebró como "lo nuevo", en la tapa del número 31, la primera Historias Breves, aquella de Caetano, Stagnaro, Martel, Burman y otros que cambiaron la pantalla nacional, empezó algo que rompió para siempre ciertos silencios. La misma tapa mostraba como contrapartida una foto de No te mueras sin decirme a dónde vas, de Subiela, como "lo malo". A ustedes puede gustarles o no la revista y no es lugar para que yo lo discuta. No se discute que, históricamente, fue y es importante.
Desgraciadamente, cuando en todos los medios se habla de la violencia en el fútbol y uno ve a esos post-adolescentes con traje y bronceado en ciertos canales de cable deportivos discutirlo como oficinistas bullangueros en after-hours, se da cuenta de que lo que pasó en la crítica de cine no pasó en otros campos más poderosos. Vean si no y también los programas políticos supuestamente "serios" e "incisivos" o lean los diarios masivos. Da pena y da bronca que, en otros campos, el periodismo no haya entrado en la misma discusión y cambio que la crítica de cine. No quiere decir que mi profesión está llena de moscas blancas, que no hay transas, corruptelas ni intereses, sino que la escritura de cine es mucho más honesta de lo que fue, y El Amante tiene un lugar central -si no único- en ese cambio.
Ahora sí, chivo: el número de diciembre viene con -por primera vez- 32 páginas en color y más páginas en blanco y negro. Y yo espero poder repetir esta columna en otros 15 años. Salud.






