26
de
Febrero
Mucho ruido y pocos Oscar

Sí, me tragué las cinco horas de transmisión red carpet incluída. En realidad la alfombra roja me puso ya un poco frenético: tener que escuchar a Axel Kutschevasky y a una rubia "latina" que sabe tanto de cine como yo de citología me predispuso mal. Lo único que pensaba era "que gane alguna película que no sea Babel". Porque había cuatro películas y un multizapping multicultural un poco pedante y que señalaba con el dedo. Aunque Los Infiltrados no me convenza, me quedaba con cualquiera.
Antes que nada…¿Vieron a Naomi Watts y Nicole Kidman? ¿Eran un comercial de Mastercard o las auspiciaba Bonobon? El resto de la gente se vistió sobria, menos Nicholson que se rapó para parecer más diabólico de lo que es.
Fue la ceremonia más aburrida de la historia. Por lo menos del cacho de historia que me ha tocado ver, ojo. Y creo que sé por qué: vieron que apareció Al Gore con Leo Di Caprio y explicaron que era una ceremonia por primera vez "ecológica". Les faltó añadir que, además era "bajas calorías". Ellen DeGeneres es muy simpática y pegó dos chistes buenos (dos: cuando comparó a la ex concursante de American Idol Jennifer Hudson con Al Gore y cuando le pidió a Spielberg que le sacara una foto con Eastwood y encima se la hizo repetir).
Lo demás fue raro, con esa versión blanco y negro del Cirque du Soleil homenajeando películas y los Amigos de Vinazzi haciendo ruidos con la boca, por ejemplo. Y Will Ferrell, Jack Black y John C. Reilly dijeron lo que todos sabemos: que para que un comediante gane el Oscar o lo nominen tiene que hacer cosas que no hagan reír. Bueno, ok…en lugar de tanta autoironía, el año pasado le hubieran dado el premio a Steve Carell por Virgen a los 40 y a la lona. O George Miller, el hombre que hizo Mad Max, Las brujas de Eastwick, Un milagro para Lorenzo y Babe 2 ganando el Oscar de largo animado. Rarísimo (como que De Palma gane el año que viene el Oscar de Documental).
Veamos…la película que más premios tuvo fue El Laberinto del Fauno que sumó tres, todos técnicos. Babel se llevó uno, para nuestro orgullo nacional mañanacampéstrico Gustavo Santaolalla -y su world music, que es como la de Peter Gabriel pero tres cambios menos-. Y el resto, uno o dos. Uno piensa en películas interesantes de verdad del año hollywoodeico como Niños del Hombre, La Dalia Negra -¡La semana que viene la defiendo y van a ver!-, Talladega Nights, Apocalypto, Una mirada en la oscuridad (magistral film de animación realista de Richard Linklater sobre novela de Phillip K. Dick), Cartas de Iwo Jima (que perdió hasta a la bolita) y piensa que el criterio para nominar y premiar este año era "haga algo decente pero no se pase de rosca y le damos una estatua; es nuestra entrega 79 y no nos importa porque pensamos qué festichola va a ser la 80).
En este sentido, nunca había habido una entrega más electoralista ni partidista. La cosa acá era que somos todos demócratas y derechos y humanos (es que, saben, hay elecciones, el Congreso está en manos demócratas ya y los Republicanos se van al horno, así que hay que hablar de calentamiento global y de ser buenos con el prójimo). De cine, nada. Ni siquiera de glamour, de esa cosa perversita que nos da un chisme para contar durante la semana; nada de nada.
Una cosita ya que estamos, advirtiendo que no debe condenarse a un hombre por un solo pecado. Miraba a Ennio Morricone recibir un merecido premio (y agradecer en su idioma, qué tanto: el tano debe haber pensado "si me quieren ahí, que me traduzca alguno y a la lona"; grande Eastwood como intérprete aunque patinó un poco) y pensaba -la cosa era tan aburrida que esto pasaba por mi cabeza- "¿Por qué la música que compuso para el Mundial 78 no aparece en ninguna compilación de sus trabajos, ni en el disco con temas institucionales y publicitarios que apareció en Italia?".
Coppola, Lucas y Spielberg hicieron de Los Tres Chiflados (me encantó la cara de Iñárritu cuando vio al trìo y adivinó su destino); Helen Mirren era la mina más linda del baile (¡Y está casada con Taylor Hackford! ¿Existe Dios?) y esa cosa llamada Soñadoras, con tres (TRES) canciones nominadas, perdió el rubro a manos de Melissa Etheridge y su himnito ecológico para Al Gore. De todas maneras, la Etheridge tuvo un gran momento: agradeció el premio y se lo dedicó "a mi esposa y nuestros hermosos hijos". Que yo sepa, y aunque la cantante salió del clóset antes del invento de los clósets, es la primera vez que se hace una declaración de amor homosexual en ese escenario sin pudor y naturalmente. Creo que, junto a Nicholson abriendo el sobre y mirando el ganador antes de que Diane Keaton terminara de mencionar a los nominados a Mejor Película, que ése fue el momento de la ceremonia.
Y repito: me alegra que Babel no haya ganado casi nada. No es cine aquel que opta por dejar de lado la ambigüedad de las imágenes, que manipula a sus personajes en pos del ritmo y que no deja pensar a los espectadores por sí mismos. Babel no es cine y hubiera sido el colmo que la "corrección política" le hubiera dado premios. El laberinto del fauno, que no es lo mejor de Del Toro, sí es cine -con defectos y todo- y no incurre en ninguna de las pedanterías de Iñárritu. Creo -digo, no sé- que los votantes se dieron cuenta a tiempo.
O sea, amigos, nada. Poquitito para tantas horas de espera. Y uno agarra y dice, así, suelto de cuerpo, "no lo miro más". Y, secretamente, se congratula de tener un laburo que le dé la exusa de pispearlo.
PD: El año que viene tampoco va a ganar Di Caprio.




