El BigoBlog

25

de
Junio

Todos los días la misma historia

Vamos por partes. Una película no es mejor o peor porque sea estadounidense, francesa, china, argentina, iraní o rosarigasina. La calidad cinematográfica no se mide ni por géneros, ni por presupuestos, ni por orígenes: para los que gustamos del cine, todas las películas nacen libres e iguales.

A mí no me gustan mucho las películas anteriores de Miguel Pereira (La deuda interna igual me conmueve cuando la veo; La última siembra me parece fallida y Ché, Ernesto es muy desparejo). Pero es lo de menos: en última instancia, mis textos críticos son para discutirlos. Acá no vamos a hablar de ello, sino de una prueba más de que las películas, para los responsables del negocio, no nacen libres e iguales. Pereira se despidió este año de la dirección artística del Festival de Mar del Plata. Con sus altas y sus bajas, el hombre logró darle un matiz ciertamente serio a la muestra y ordenarla (además de tener buenos programadores, elección capital en un Festival). Ahora terminó su film El Destino, cuyo estreno estaba previsto para este próximo jueves 28, pero pasó lo siguiente (va comunicado de prensa recién recibido):

UNA VEZ MAS EL CINE ARGENTINO NO PUEDE EXHIBIRSE

"El Destino", la nueva película de Miguel Pereira, cuyo estreno estaba anunciado para el jueves 28 de junio no podrá finalmente estrenarse debido a que las compañías exhibidoras no han podido darle espacio en sus salas.

Una vez más la Ley de Cuota de Pantalla no es respetada con el consiguiente perjuicio para nuestro cine.

Si bien nosotros, los productores de la película, hemos cumplimentado con todos los pasos que indica la normativa vigente (Cuota de Pantalla y Resolución 1582/06) informando 30 días antes de cada trimestre los estrenos a futuro, los responsables de la exhibición han decidido no cumplir con la reglamentación vigente priorizando el espacio en salas para los tres títulos de origen extranjero que estrenan esta semana.

La empresa Nai International fue la única compañía que informó en tiempo y forma las salas disponibles según nuestra solicitud. El resto de las empresas informaron sobre el mediodía de este lunes previo al estreno la imposibilidad de dar salas para esta película nacional.

Oportunamente las salas solicitadas fueron:

Atlas Rivera Indarte
Cinema City La Plata.
Cinemark Caballito
Cinemark Palermo
Hoyts Abasto
Hoyts Unicenter
Multiplex Belgrano
Patio Bullrich
Showcase Belgrano
Showcase Norte
Village Caballito
Village Recoleta

Y las únicas que surgen disponibles según lo que se nos informó hoy son:

Cinema City La Plata
Showcase Norte
Village Recoleta

Más allá de todo lo que podría decirse respecto del trato para con el cine nacional, esta actitud también redunda en un perjuicio económico para esta productora, ya que ante la no comunicación en tiempo y forma de las salas ofrecidas se han cursado avisos publicitarios en diarios, que fueron publicados este pasado fin de semana, se hizo el correspondiente tiraje de copias y está pegada la campaña de afiches en vía pública promocionando una película que finalmente no se exhibirá a partir de este jueves.

Miguel Pereira - Marcelo Altmark

Dicho en criollo: por un lado, está la cuota de pantalla y el peligro para la diversidad del que ya advertimos. Por el otro, resulta que el INCAA, que está para eso, no logra hacerla cumplir. Quizá sea cierto, como dicen algunos exaltados, que el cine argentino "es malo" (es falso: proporcionalmente, el cine argentino es tan bueno o malo como cualquiera). Pero también es cierto que es imposible saberlo si las películas nacionales compiten en desventaja con los tanques de Hollywood. Aunque también cabe la posibilidad de que la cuota de pantalla se cumpla sólo con las películas más "comerciales" producidas en el país.

Expliquémoslo mejor: un exhibidor tiene la obligación de exhibir -digamos- una película argentina en cada sala por lo menos dos semanas por cada mes. OK. Entonces, digamos, toma la última de Francachela (que tiene mucho público ocasional, que sólo va al cine a ver al capocómico), la programa en muchas pantallas y cubre la cuota (y la modificación de la cuota que está al salir aún agudiza más este asunto). Mientras tanto, un montón de películas no pueden ser exhibidas, o lo son en condiciones deplorables o en salas marginales o lejanas. No es la primera vez que esto sucede y va a pasar cada vez más. Primero el negocio.

A esto se suma no darle posibilidad de crecimiento a otros cines que no sean argentinos o estadounidenses. Digamos: las únicas películas que se pueden ver son las que tienen potencial comercial. Y Hollywood quiere que en cada país haya sólo cine nacional (todo público) y cine de Hollywood, no que los países exporten (¿Por qué creen que el único film alemán visto en el año se estrenó porque ganó el Oscar?).

El problema serio es que el cine es, también, un bien cultural y, como tal, debe tener una protección por parte del Estado. "Protección" no significa "subsidio", sino que los films tengan la posibilidad de ser exhibidos como corresponde y cuando corresponde. El Estado juega allí un rol central, lo mismo que en la gestión de bibliotecas, museos y espacios verdes. Hay algo más -y peor- : la ley está y fija políticas para que esa protección sea efectiva (aunque, claro, el último proyecto que conocemos es por lo demás peligroso), sólo que no se cumple ni se la hace cumplir. No se pide "represión" ni "más policía para estar seguros", sino simplemente que quienes hacen negocios los hagan cumpliendo las reglas de juego que corresponden.

Sé que muchos habitués de este blog pueden deplorar el cine de Pereira, pero no se trata aquí de eso, sino de una cuestión de principios y una cuestión de ética. Principios legales, es decir, de cumplimiento obligatorio. Además, ¿cómo poder juzgar algo que ni siquiera puede ser visto? Antes de preocuparnos por si una película es buena, habrá que exigir que podamos verla como corresponde. Eso sí, después no dejemos de discutir de estética y arte. Si no, es inútil: la batalla hay que darla en todos los frentes al mismo tiempo.

21

de
Junio

Se llevan todo el queso

Cambiemos un poco de asunto. Vayamos a ver qué pasa en el cine que viene. En Terra subimos una nota contando que vienen dos películas dos que tienen como origen la leyenda del Arca de Noé, El Arca -animación argentina- y El regreso del Todopoderoso, comedia estadounidense con Steve Carell. Ya que estamos: hay dos películas dos (también) sobre chefs y cocineros. Una es la animada Ratatouille, la otra es Sin reservaciones, una comedia con Catherine Zeta-Jones.

¿Reflexión? Uno podría decir "no hay temas" en el cine (algo que es evidente con la cantidad de secuelas, adaptaciones de historietas, juguetes, series viejas, remakes, etcétera que son casi lo único que se ve en todo el mundo). Pero la cosa es más complicada y más cercana al campo de (¡otra vez!) la economía que de la estética. Es simple: las películas cuestan cada vez más caras porque lo que se busca no es ya films que se recuerden sino que den una satisfacción (física) inmediata. ¿No sienten que, cada vez más, los obligan a meterse en la pantalla, con esas subjetivas digitales vertiginosas que apenas les dejan disfrutar del paisaje?

A esta cuestión se le agrega otra de la que ya hemos hablado: para que una película recupere una inversión hipermillonaria, requiere muchísimo público. "Muchísimo" implica "de toda edad, preferencia sexual, grupo étnico, creencia política, religión, nacionalidad, color de pelo". La estrategia entonces -especialmente en Hollywood, pero no sólamente- es:

a) Evitar temas que lleven a la polémica o la discusión (o sea: que hagan que alguien "desrecomiende" tal o cual film por su "contenido").

b) Evitar el exceso de erotismo o de situaciones "adultas".

c) Evitar la violencia explícita salvo que su coreografía o su vértigo sean evidentes.

e) Llevar todo lo más posible al terreno de la fantasía, donde cualquier cosa sea posible (incluso que los muertos no mueran, no sea cosa de que nos quedemos sin potencial secuela, ¿no?).

f) Tocar temas que no puedan dar lugar a rispideces.

g) Tener un mensaje edificante, cosa de que el film además pueda venderse por su "utilidad".

h) Que pueda generar negocios aledaños (muñecos, videojuegos, pósters, historietas, remeras, caramelo, bombón, helado).

i) Evitar la política, la religión o el sexo como temas.

j) La historia debe ser completamente comprensible, a riesgo de incluir explicaciones o imágenes redundantes.

Es decir: lo que sucedía con el Código Hays (esa nefasta censura ejercida por católicos a pedido de los propios productores de Hollywood desde mediados de los 30 hasta principios de los 60) ahora tiene como excusa que todo el mundo (chicos incluidos) DEBE ir al cine para que un producto sea rentable. El problema es que muchas imágenes, muchos temas, muchos experimentos, casi todas las posibilidades del arte cinematográfico son de ejercicio poco menos que imposible. Sólo hay plata para hacer películas que den plata.

Uno no está en contra de eso: los críticos de Cahiers du Cinéma (Godard, Truffaut y los demás) demostraron que, incluso con corsets tan estrictos, había verdadero arte. No olviden: hoy los vemos como "maestros", pero Ford, Hitchcock, Hawks, Ray y Minelli eran "puro cine comercial", como algunos piensan hoy de Spielberg, Burton, Tarantino o señores que operan en el blockbuster como Sam Raimi y Peter Jackson. Es decir, con todo, todavía pueden hacerse buenas películas y verdadero arte. Pero también es imperioso señalar que Hollywood y sus fotocopiadoras globales (vean La vie en rose, vean cuando se estrene El Arca, vean la última de Francella) son cada vez más conservadores y que, ante una oferta temática cada vez más pequeña, las soluciones formales también se hacen menos y, finalmente, todo queda igual.

Mi miedo es que, para ver cine que nos emocione y nos lleve a pensar, tengamos que ir a un museo y se extinga en el conocimiento elitista de algunos mandarines críticos como la pintura, la escultura, el teatro y la literatura.

15

de
Junio

El rumor de la mala noticia

Me llegó un rumor peligroso. Peligroso porque es un rumor y quizá no sea cierto; peligroso porque, de ser cierto, nos pondría en problemas. Tiene que ver con cambios en la Ley de Cine respecto de la cuota de pantalla. Y tiene que ver, también, con la probable pobreza del cine que viene.

Aparentemente, la nueva ley exigirá a los distribuidores a estrenar un 20% de títulos nacionales. Sí, claro…seguro dirán "¡Qué bien! ¡Protegen a nuestro cine!". La cosa podría estar redactada, digamos, así:

Articulo 5º.- Las empresas distribuidoras de material audiovisual, deberán cumplir con los porcentajes de distribución que establezca anualmente el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales tomando como base de cálculo a los estrenos del año anterior, verificándose el cumplimiento al finalizar cada año calendario. Dicho porcentaje atenderá al siguiente criterio:

a) el porcentaje de películas nacionales a ser distribuido por cada empresa distribuidora no podrá ser inferior al 20% del total de películas distribuidas anualmente en el país por esa empresa
el porcentaje de películas extranjeras a ser distribuido por cada empresa distribuidora no podrá ser superior al 80% del total de películas distribuidas anualmente en el país por esa empresa.

b) el porcentaje de películas extranjeras a ser distribuido por cada empresa distribuidora no podrá ser superior al 80% del total de películas distribuidas anualmente en el país por esa empresa.

Antes de levantar la copa, aquí va una pequeña relación de sus consecuencias:

-En el país se producen, promedio, cincuenta títulos al año. Dado que esta medida obligaría a todas las distribuidoras a estrenar cine nacional, es más que probable que las majors de Hollywood acaparen los títulos de mayor potencial comercial en mayor cantidad de copias. Negocio para el "afuera", claro.

-Como lógica consecuencia, las distribuidoras "chicas", obligadas a comprar material nacional sí o sí por la ley, se van a tener que contentar con "lo que quede". O sea: los que más riesgo corren van a estar compelidos a asumir aún más riesgos. Económicamente, podría herirlos de muerte.

-En la cartelera, dada la cantidad de tanques y de pantallas, sólo habrá cine de Hollywood o cine argentino. Cero posibilidad de otra cosa salvo en ciclos o en festivales (duda al margen: si gana Macri y pretende cerrar Ciudad Abierta -uno de los mejores proyectos de la televisión-, ¿qué NO podría hacer con el Bafici?).

Además hay otras complejidades: la Ley de Cine nunca tuvo en cuenta la figura del distribuidor, así que obligar a quien legalmente no tiene estatuto es no sólo extraño, sino que podría rondar lo ilegal.

Hay que separar los tantos: la industria cinematográfica argentina merece ser cuidada y ayudada. Pero este no es precisamente el camino. Los únicos que salen ganando con esta legislación -en caso, se repite, de que sea tal cual- son los que más dinero hacen hoy con el cine (las majors) y los productores "grandes" de megabodrios (Francella y Cía.) que ahora no sólo van a seguir teniendo subsidios sino que, además, van a tener atrás el aparato de Hollywood en apoyo comercial.

Si gustan del cine coreano, chino, francés, alemán, senegalés o uruguayo, olvídenlo: una medida así los expulsaría de las pantallas. Si gustan del Nuevo Cine Argentino, o quieren ver qué experimentos o búsquedas artísticas (no sólo comerciales) hay en nuestro propio cine, también. La pregunta es por qué sucedería ésto y la respuesta es el Fondo de Fomento Cinematográfico. A ese fundo que, autárquicamente, maneja el INCAA, va a parar el 10% de cada entrada de cine vendida en el país, sea para ver Una novia errante o El Hombre-Araña 3. Por eso no hay límites para la cantidad de copias, por ejemplo, y se mira para otro lado cuando se reclama alguna política activa en este sentido. Ahora lo que se protegería, nuevamente, es el interés de quienes sólo hacen cine por dinero, de aquí y de Hollywood.

Ojalá, por el bien del cine, de la cultura y de la diversidad (o sea, de la verdadera democracia, esa que permite que todos podamos acceder en igualdad de condiciones a lo que deseamos) que esta iniciativa sea sólo un rumor.

Aunque mucho me temo que no y que el anuncio de este nuevo mazazo al cine salga vestido del oropel de "defensa de la industria nacional". Signo de los tiempos.

4

de
Junio

Gustar del cine o de ir al cine

Las últimas semanas y los últimos temas que tocamos en este blog me hicieron pensar en ciertas cosas. La primera, en cómo ciertos espectadores/usuarios se toman de manera personal que uno diga que una película que a ellos les gusta es "mala". La segunda, en dónde estamos parados respecto del cine tanto los espectadores como los críticos.

Saber de cine…eso es complicado. No se trata de ver muchas películas sino de tratar de comprender qué es lo que se ve. El primer problema de comunicación que tenemos los críticos de cine responsables (hay algunos que no lo son) es que vemos muchas películas. Mi cálculo personal es de alrededor de 450 al año (contando estrenos, directos a video y lo que veo en los festivales y ciclos). Una y pico por día, digamos. La primera consecuencia de esto es que muchas cosas que al público general que va a lo sumo una vez al mes al cine le resulta "original", a mí, no siempre.

Otra cuestión es que, como veo toda clase de cine (de todo país, de todo género, de todo presupuesto, etcétera), necesariamente tengo que tener un criterio amplio. Lo bueno de eso es que se comprende que "el cine" no es sólo el blockbuster de Hollywood o el film con estrellas o el hablado en inglés, sino que hay muchísimas otras variantes. Ver mucho (como leer mucho, claro) lleva a pensar más, a comparar más, a cruzar ideas de película en película. A entender por qué es diferente Nacido y Criado de Happy Feet y sentir que, si ambas nos gustan siendo películas tan diferentes, algo las debe de unir. Eso que las une es, casi siempre, la respuesta que uno se da a la pregunta "¿qué es el cine?". Pregunta que tiene infinitas respuestas y varía constantemente. Por eso, y por seguir con el ejemplo, cuando me parece "mala" Piratas 3 -habiéndome gustado las anteriorers- es porque primero me genera aburrimiento. Pero como con eso no alcanza, explico por qué. La confusión es que los críticos de cine no establecen qué es lo que es "para todo el mundo", ni hacen demostraciones matemáticas, ni garantizan la satisfacción o instisfacción del espectador. Los críticos de cine tratan de ver qué sentido tiene, en la experiencia de una persona, tal o cual film.

La segunda cuestión es más delicada. Los críticos de cine y los espectadores estamos en una posición asimétrica: nosotros opinamos con nombre y apellido, con firma, con un archivo detrás. Muchas veces cambiamos de opinión (con el tiempo, ese film que pensamos que era maravilloso se nos torna insufrible y viceversa) pero ahí está la firma. Por lo general, si publicamos es porque otra gente con cierto criterio determina que sí, que sabemos algo y podemos dar una opinión autorizada, pero es eso: sólo una opinión. La crítica no es el control de calidad de un film, una obra de teatro, un libro o un cuadro. La crítica es un espacio para pensar esas cosas y discutirlas. Es imposible garantizar la satisfacción de nadie.

El espectador, no. Elige una película porque quiere matar el tiempo, porque cree que es un evento al que no puede faltar, porque piensa que va a aprender algo, porque -sí- sabe de cine y quiere ver la mayor cantidad posible para seguir incrementando o poniendo a prueba ese saber. Los motivos son muchos y, en definitiva, son todos válidos. Pero a la hora de discutir, sería bueno un argumento del mismo tipo que el que uno da. Ejemplo: en Piratas…, me resulta innecesario el personaje de Chow-yun Fat. Y me parece inútil (es decir, si se quita eso el film es igual) esa confusión breve de que Elizabeth es Calypso. Piénsenlo si vieron el film…¿Qué sentido tiene? ¿Cómo se justifica eso teniendo en cuenta el resto de la trama? Es sólo una de las escenas que, por ser inútiles, por no haber sido depuradas, entorpecen la acción y hacen el desarrollo moroso. Me gustaría que alguien me diga, con un argumento similar, que el film no es moroso ni aburrido y, por ejemplo, justifique esta situación.

Y cuidado que no digo que todo el cine tenga que ser narrativo. Vean los cortos de Norman McLaren, por ejemplo: algunos de ellos son sólo figuras en movimiento y generan emoción en quien los ve sin contar una "historia". En este caso sí, el film es narrativo y entonces uno debería de juzgarlo respecto de ese tipo de construcción.

Por eso es que a veces me enoja la descalificación. Muchas veces me da la impresión de que se nos crítica sin quese nos lea, que se termina atacando la crítica porque se la toma como algo personal. Es como con la comida o el sexo: que a mí no me gusten las albóndigas o las rubias no significa que crea que quienes gustan de rubias y albóndigas estén por debajo en la escala zoológica. Mi trabajo, en última instancia, es explicar por qué no me gustan. Y el mínimo respeto que pido (o pediría: jamás exigiría) es que, a la hora de no estar de acuerdo, se usen argumentos o procedimientos similares a los míos. Nunca le dije a un espectador que no sabe nada o que es un animal o un idiota (hay críticos que sí lo hacen y lo considero una falta ética): ¿por qué debería entonces aceptar que alguien diga lo mismo de mí?

Para terminar: hay quien gusta del cine y quien gusta de "ir al cine". Gustar del cine es gustar del arte cinematográfico sin imponer ni imponerse límites de géneros, orígenes, épocas o estilos. Gustar de "ir al cine" es disfrutar de una actividad lúdica que quizá incluya lo anterior y quizá no. A mí me gusta el cine: veo con el mismo respeto Duro de Matar que Detrás de los olivos; Mundo grúa que Nuestra Música. Prefiero algunas cosas y otras no, e incluso creo que son buenas muchas películas que quizá no volvería a ver (así como sí puedo llegar a ver más de una vez, por placer perverso si quieren, films que me parecen malos). Me gustaría que todos los que "gustan de ir al cine" "gustaran del cine", pero es una utopía. Y, como toda utopía, algo que uno se dedica a conseguir. En última instancia, eso es lo que me propongo.

Report abuse Close
Am I a spambot? yes definately
http://elbigote.blog.terra.com.ar
 
 
 
Thank you Close

Tu denuncia ha sido enviada.

La misma será procesada para tomar las medidas correctas. Esperamos que continues participando y haciendo crecer al servicio de Terra Blog.