Bueno, cambiemos un poco las caras, dejemos de hablar de cosas feas y metámosnos en el juego anual del Oscar, que . No sólo porque vaya uno a saber si va a haber ceremonia o no por la huelga de guionistas, sino también porque la mezcla de nominados no da un ganador fuerte. Pero antes, las malditas conideraciones de siempre.
Que una película gane el Oscar (o la Palma de Oro en Cannes, o el Oso de Oro en Berlín, o la Cinta Azul de la Popularidad) no garantiza que sea buena. El director más ganador del Oscar es John Ford, pero nunca le dieron el premio por un western. Hitchcock nunca lo obtuvo. Luis Puenzo, sí. El Ciudadano perdió y Oliver! ganó. Peter O'Toole no sabe qué hacer para llevarse uno por actuar y no por llegar a viejo. Y así todo. Los premios son más bien -repito lo que digo cada año- el barómetro de la industria y del "consenso crítico/popular" en un año determinado. Y a veces, de casualidad, son justos.
Listo, a jugar. Enojos del año: la enésima vez que ignoran a Tim Burton, mientras nominan como ¡Mejor Director! al nulo Tony Gilroy por esa cosa llamada Michael Clayton, al casi debutante Jason Reitman por Juno -es el director de Gracias por fumar e hijo del subvalorado Ivan Reitman- y al artista plástico devenido cineasta (y bastante mediocre, salvo pasajes de su opera prima Basquiat) Julian Schnabel. Er...¿Saben de qué va la película de Schnabel? Está basada en un libro de un escritor que quedó cuadriplégico por un accidente y sólo se podía comunicar parpadeando. Bueno, así escribió el libro. El personaje lo hace el gran y desagradable Mathieu Amalric. Todos decían que lo iban a nominar (iba a ser "el inválido del año"), pero como metieron a Marion Cotillard por su sufriente Piaf de La vie en rose, les cerró el cupo de extranjeros.
Más enojos: ignoraron nuevamente como director a David Cronenberg por Promesas del Este, un film muy superior a por lo menos tres de los nominados para el máximo premio. Ignoraron a Todd Haynes por el onírico cuento sobre Bob Dylan I'm not there. Y, vamos de nuevo: ¡Sweeney Todd NO está nominada como mejor pelicula! ¡Ni Promesas del Este! ¡Ni I'm not there! Las tres, cómodamente, puede desplazar a Juno (que es simpática nomás), Atonement (que está por debajo de Orgullo y Prejuicio, film anterior del realizador) y a la pésima Michael Clayton.
Rarezas: salvo la nominación para Tommy Lee Jones por En el valle de Elah, ninguna de la andanada de películas sobre Irak que se estrenaron en el año que pasó se llevó alguna mención importante. Tampoco la extraordinaria (si buena o mala, después lo discuten: lo que es claro es que es extraordinaria, que se "sale" de lo ordinario) Redacted, de Brian De Palma. Porque, claro, ahora que los Estados Unidos están a un tris de la peor crisis financiera de su historia, alguien le sopló al oído a la gente que "es la economía, estúpido". Y allá seguirán los marines haciendo puntería contra civiles que a nadie le va a importar verlo en la pantalla grande. Igual, y salvo el mencionado film depalmiano, para como mostraban todo... (sí, Leones por Corderos, sí...)
Pero evidentemente el costado político del año viene por el lado de Michael Clayton, no por lo que cuenta (un abogado malo que se vuelve "bueno", una fantasía más difícil de digerir que Encantada) sino porque Clooney -y aclaro que me cae simpático y que dirigió dos muy buenas películas: Confesiones de una mente peligrosa y Buenas noches y buena suerte- es el prototipo del liberal de buena conciencia que puede digerir el Hollywood de hoy. Un tipo que se va a Darfur a filmar un genocidio y produce un documental al respecto y que, también, es puro glamour, diversión y elegancia. Es la única forma en que Hollywood, parece, puede "digerir" la política.
Aunque, sin dudas, parece el año de los hermanos Coen. Vistas Sin lugar para los débiles y Petróleo Sangriento, declaro que ambas confirman a sus realizadores. Paul Thomas Anderson (Boogie Nights, Magnolia) es ambicioso, desparejo, creativo y humano. A los Coen las personas les parecen títeres y el mundo es maaaaaloooo... Por eso es que el mejor personaje del film es el de Javier Bardem: no porque sea una asesino impresionante, sino porque a pesar de todo parece una persona. Pero como saben, para Hollywood no hay medias tintas: o el melodrama extremo o la distancia extrema de las emociones. Ambas cosas (o denuncia o muestra abyecta de las miserias humanas) se las llama "arte".
Antes de terminar, aclaro que la película de los hermanos Coen no es "mala", sino simplemente inútil. Un ejercicio de estilo que esteriliza muchas de sus posibilidades como comentario social a medida que se va transformando en pura forma. Verla o no verla no cambia sustancialmente la experiencia del espectador. En cambio, Petróleo Sangriento, Sweeney Todd, Promesas del Este, I'm not there, Ratatouille o Desapareció una noche (que tienen por ahí varias nominaciones), sì.
Hablando de Ratatouille, la última sorpresa es la categoría animada. Persépolis y el film de Pixar eran números puestos en la nominación: el primero por el triunfo en Cannes, el tema político y la excelencia de la realización. El segundo, por ser ni más ni menos una obra maestra. Pero...¿Reyes de las Olas? ¿Perdón? ¿En el año donde se estrenó La película de Los Simpson, que con sus fallas es infinitamente mejor?
En fin, como ven, lo lindo del Oscar es que a uno le agarra la hora del pataleo. Si quieren pálpitos, me juego por:
-Mejor Película: Sin lugar para los débiles
-Mejor Director: Joel y Ethan Coen
-Mejor Actor: George Clooney
-Mejor Actriz: Julie Christie
-Mejor Actor de reparto: Javier Bardem
-Mejor Actriz de reparto: Cate Blanchett
-Mejor Largo de Animación: Ratatouille
-Mejor Documental: Sicko
En fin, veremos. Espero equivocarme en varios rubros. Ustedes digan también.