30
de
Mayo
El amigo americano

Como ustedes saben, el señor Francis Ford Coppola está rodando en nuestro país, hecho festejado a rabiar por todos y cada uno de nuestros servicios de prensa, por no hablar de algunos de los actores -doy fe de que no todos- vernáculos vinculados al proyecto. Es que, después de todo, está filmando el mil veces ganador del Oscar, el genio detrás de El Padrino, Apocalypse Now o Tucker (lo digo y lo repito, qué buena que es Tucker). Un faro del Séptimo Arte, ni hablar. Entonces claro, un orgussssho que hasssha elegido nuestra hermosa ciudad, la calidez de nuestro pueblo, la ternura de nuestras carnes y la belleza de nuestras mujeres para rodar su Tetro.
Por supuesto que Coppola es un genio; es uno de los que cuenta en el cine en las últimas décadas y más (volviendo a un posteo anterior, fíjense qué dice Faretta respecto de él). No estamos aquí cuestionando su espacio como artista sino simplemente el conventillo -es que filma en San Telmo y la Boca- alrededor del film.
Digamos lo siguiente: los actores trabajan o trabajaban sin contrato. Los técnicos, también. Piensen lo que piensen de la Asociación Argentina de Actores o del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina, hay un dispositivo legal que obliga a que nadie trabaje sin un contrato que garantice sus derechos laborales. Y si no se puede, no se filma. Para poner un caso, es cierto que James Cameron era un despiadado tirano a la hora de hacer cualquiera de sus películas. Pero ponía todo el dinero que debía para cubrir a su personal. Y les pagaba bien.
Me llegaron algunos rumores respecto de por cuánto trabajaron los actores pero no viene al caso. Lo cierto es que aceptaron hacerlo en condiciones que están por fuera de lo legal. Es cierto, también, que sin ese tipo de condiciones es un poco difícil realizar films independientes en la Argentina, y que muchas veces uno piensa si no habría que legislar otro tipo de requerimientos para que ese cine que Héctor Olivera (con desprecio, aunque su definición era accidentalmente acertada, por lo menos en lo noble) llamó "artesano". El caso es que aquí no hablamos de un cinema povero, sino de los milloncitos invertidos en el barato tercer mundo por un multimillonario. Una cosa es venir a filmar acá porque es más barato y otra muy diferente es abaratar todavía más sin cumplir con la ley.
De alguna manera me recuerda, no sé por qué, el proceso de privatización de servicios públicos de nuestro país, con algunas empresas que vinieron a hacer acá lo que ninguna ley les permitía hacer en su propio país. Perdón, es una disgreción ciudadana quizás extemporánea.
Lo que realmente me apena y me da bronca es que haya algunos actores (repito que no todos los de la producción) que, por poner en el currículum que "rodaron con Coppola" son capaces de avalar con su presencia algo ilegal. Actualmente están terminando de hacer cuadrar los contratos con lo que marca la ley y, por eso, dejará de haber conflictos. ¿No había que hacerlo al principio?
A lo mejor, dentro de un año, escribo acá que Tetro es una obra maestra y todo eso, porque después de todo uno debe saber separar lo que es el hecho artístico de cualquier otra cosa. Pero, la verdad, en un país que genera gran cine en serio, donde todo cuesta un perú y, peor que peor, donde hacer cumplir el menor de los derechos es una tarea épica, esta situación causa un poco de vergüenza ajena.
Otrosí: algunos de los nombres vernáculos de la producción son los primeros en apoyar las grandes causas humanitarias y políticas más en boga, los que se emocionan por los chicos con hambre y todo eso. No entiendo cómo no ven el lazo directo que hay entre esos males y actitudes como la que toman para figurar en un "film de Coppola". Después de todo, los extras filipinos masacrados tras el rodaje de Apocalypse Now por Sukarno (amigo de Coppola, el que le prestó los helicópteros) también podían poner en sus currículums "Trabajé con Francis Ford".








