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Siguiendo con la serie “qué lindo si…”, estuve pensando en otras cosas que me hubiera gustado ver en el cine pero que ya son imposibles. Algunas estuvieron a punto de concretarse, por ejemplo The Short Night, una película que Hitchcock pensaba filmar a principios de los 70, que narraba un triángulo amoroso entre espías y una pobre mujer y que podría haber tenido como protagonistas a (traguen saliva) Clint Eastwood, Catherine Deneuve y Robert Redford. La Deneuve, no creo que nadie lo dude, pudo haber sido la heroína que a H. le faltó desde la defección de Grace Kelly, salvo quizás por el acento francés.

Con Hitchcock siempre pensé de adolescente que debió haber filmado Humphrey Bogart. Sin embargo, cuando uno ve películas de ambos, se da cuenta de que Bogart nunca podría haber interpretado al inocente que, por un pecado, cae en una trama macabra, porque Bogie podía ser noble, caballeresco y romántico, pero nunca inocente. Ni aparentarlo. Tampoco Wayne podría haber filmado con el gordo porque Wayne es pura naturaleza hecha hombre; los films de Hitchcock son siempre urbanos; uno de los problemas de su mundo es, justamente, la urbanidad como máscara de lo salvaje y primario.

Otra película que no existe (más) es la versión de Soberbia que tenía en mente Orson Welles. Quizás algún día alguien encuentre esas latas que filmó originalmente el buen hombre, pero lo que se sabe es que lo que no está no está y punto. Lo que quedó del film es realmente extraordinario (y es evidente que Scorsese lo estudió muchísimo antes de filmar La edad de la inocencia, bueno, ése y la Madame Bovary de Vincente Minelli) así que es perfectamente dable soñar con lo que podría haber sido si le hubieran hecho caso.

Una que por suerte no existe es El Hobbit. No es necesario aclarar que me gusta Disney y tengo una debilidad casi patológica por Tolkien que ya no intento curar. Pero lo que Disney pensaba hacer con el cuento es vomitivo. La idea era un corto para Fantasia II (se suponía que cada año Fantasia agregaba un corto nuevo y sacaba uno viejo, una obra siempre en remodelación, con cada fragmento como una partitura que, de tanto en tanto volvía). Entre los fragmentos figuraban El cisne de Tuonela, de Sibelius, y varias cosas de Wagner. El nuevo cuento de El Hobbit era Bilbo enamorado de una valquiria, a la que rescataba con ayuda del resto de sus piespeludos amigos. Tolkien quiso ir a trompearlo a Disney cuando se enteró. No se hizo porque Fantasia fue un fracaso.

Pero sí hay una película de Disney, de la misma época (hablamos de los años 40) que me hubiera gustado ver. En plena Segunda Guerra Mundial, había actos de sabotaje contra aviones estadounidenses e ingleses, principalmente los segundos. Popularmente, los pilotos decían que “gremlins”, genios malos de las máquinas, los que los descomponían. Disney contactó con un piloto de la RAF y periodista para que escribiera un relato infantil que hablara de los Gremlins, una cosa humorística de inspiración patriótica. La película se llamaría, obvio, Gremlins. El autor, que nunca había escrito para chicos, se llamaba Roald Dahl. El proyecto se demoró demasiado por cuestiones económicas y terminó siendo un libro que se reeditó en 2006, y dio pie a dos cortos de la Warner dirigidos por Bob Clampett: Russian Rhapsody (donde los “gremlins del Kremlin” destruyen un avión al mando de Hitler) y Falling Hare, donde Bugs Bunny debe enfrentar a un gremlin en un avión que cae en picada.

Y uno que quizás alguna vez exista se llama Goddess. Se trata de la vida de Marilyn Monroe, y comenzó a ser escrita por Mark Frost y un amigo que la iba a dirigir. Bueno, el amigo se llama David Lynch. Parece que cuando apareció un tercer guionista tratando de llevar todo para el lado de la conspiración que mató a la actriz (algo no probado y que es mucho más improbable de lo que parece), Lynch dio un paso al costado. Cuando se ven El camino de los sueños e Imperio, uno nota que ese film sobre Marilyn sigue dando vueltas en su cabeza.

Como última expresión de deseos, me hubiera gustado ver a Jerry Lewis haciendo la remake de Las siete oportunidades, el grandioso film de Buster Keaton. Sí, claro que hay una remake así con Chris O’Donnell que es una bazofia cuadrada. Pero pienso que la idea del hombre primero rechazado y luego perseguido por todas las mujeres del mundo era un tema ideal para el Jerry de los años 50 y primeros 60. Basta pensar en la obra maestra total de El terror de las chicas para advertirlo.

Los sueños sueños son, qué le vamos a hacer.

  • Creado por El BigoteCreado por El Bigote
  • Posteado en01:54:06
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