La revolución del DVD nos causa un problema a muchos que amamos ciertas películas. El problema es cómo hacer con nuestras ideas críticas respecto de ciertos films cuando aparecen "versiones del director", "extendidas" o "cortes sin censura". No siempre ocurre, pero en ocasiones el film en "nueva versión" es radicalmente diferente del que conocimos cuando el estreno. Hay tres casos que me gustaría mencionar.
1-Blade Runner. Uno de los elementos importantes del film cuando se vio en 1982 era el cambio radical de tono en la secuencia final. Allí, a contramano del libro, se abre un futuro de esperanza para Rick Decard (Harrison Ford) y Rachel (Sean Young, qué bonita que era, lástima que después enloqueció). Además, había una voz en off, la del propio Decard, que anclaba toda la ficción en el territorio del recuerdo. Parece que a Ridley Scott, que entonces tenía realizadas dos grandísimas películas como Los Duelistas y Alien, esto le parecía una guarangada: el film original debía terminar con el ascensor final, Rachel siendo tan efímera como sus hermanos replicantes y ninguna voz en off explicando nada.
Sin embargo, si algo le daba al film espesor era, justamente, esa conjunción de elementos que a Scott no le interesaban en lo más mínimo. Con el tiempo -y basta ver el resto de su filmografía- quedó claro que el problema del realizador estribaba en ser mucho menos talentoso de lo que pensábamos y en querer "hacerse el duro" con finales infelices (que a veces le salen tremendamente horribles, como la secuencia "paradisíaca" que cierra Gladiador). El corte "del productor" sigue siendo más interesante, más cercano al verdadero espíritu paranoico pero optimista de Pillip K. Dick (recuerden la caja de empatía, recuerden el comportamiento de los androides con la araña, recuerden, de hecho, cómo Rick vuelve con su mujer) y el tono de cuento de hadas para adultos que la propia película sostenía desde su puesta en escena. Qué decirles: la versión "uncut" es la prueba de que muchos directores creen que son artistas sí y sólo sí son pesimistas.
2-Aliens. Bueno, estamos en un terreno increíble. En la versión delj director hay algo así como 17 minutos más, que parece no ser mucho pero en una película de dos horas es una barbaridad. Lo que se agrega es: la vida de la colonia espacial antes de que descubran a los Aliens (y el destino de la familia de Newt); la imagen de la hija de Ripley, muerta anciana mientras mamá vagaba congelada por el espacio, una secuencia impresionante donde dos ametralladoras robot destrozan aliens (fuera de campo) y entendemos que no son suficientes, una pelea con la reina Alien un poco más larga y dos planos enormes, bellísimos. Cuando Ripley sale del vehículo para rescatar a Newt, Hicks le pregunta el nombre. Ella dice "Ellen", y él responde con el suyo (Dwayne). Se miran unos segundos y sabemos que son papá y mamá, el uno para el otro. Todas estas escenas hacen todavía más intensa la experiencia del film, ese paseo por los Infiernos donde la redentora (que va al último círculo y pelea con el Diablo en forma de Reina) es una querida operaria, lo más humilde de lo humilde, y una mamá. La secuencia de las ametralladoras está dentro de lo más terrorífico de la película y eso que no se ve un solo monstruo. Las demás emocionan mucho y refuerzan toda la idea central de la película, que incluye la desconfianza en la tecnología y en la fuerza bruta aplicada por los marines. Está en los videoclubes.
3-Titanic, también de Cameron. Aquí no se trata de algo agregado al montaje, sino de cómo se puede comprender un film si uno ve lo que no está. La escena en que la vieja Rose arroja el diamante es presenciada por su nieta y el capitán del barco. Le piden que no lo haga, pero al final la comprenden y ella lo arroja. Se vuelven, así, testigos de que el relato de Rose era verdadero. Con esa escena, el mundo cambiaba definitivamente para los personajes que escucharon el relato de la señora, porque ahora comprendían que no se trataba sólo de un conjunto de ilusiones para conmoverlos. Pero resulta que, así, el film se vuelve más "testimonial" y, sobre todo, explicado. Si Rose arroja el diamante sola, en cambio, los únicos testigos somos los espectadores, y en el universo del film todo queda como un cuento, como la construcción de un "cielo privado" para la protagonista. Es la metáfora de su muerte, que de hecho -podemos inferir- ocurre en ese onírico travelling final con los personajes aplaudiendo a la pareja (eso que a muchos les parece "cursi", pero que es ni más ni menos el sueño de Rose comunicado a nosotros). Es una de las pocas veces donde un agregado a una edición en DVD nos confirma la sabiduría de un realizador a la hora de eliminar y pulir su material. También se consigue en videoclubes.
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